Fíjense en estas imágenes: en ellas aparece un elemento que a todos les suena... Es la férula papal, pero esta tiene algo diferente... Y es que es nueva...
León XIV la estrenó el pasado 6 de enero, día de la Epifanía del Señor y fecha en la que se cerró la última Puerta Santa, la de San Pedro.
Y si se fijan en las cruces que han portado los peregrinos durante todo el año jubilar, son muy similares.
Presenta a Cristo ya no sujeto a los clavos de la Pasión, sino con su cuerpo glorificado en el acto de ascender al Padre y, con un pequeño detalle: lleva grabado el lema del papa.
Los papas la utilizan la férula para representar su liderazgo como obispo de Roma y primer pastor de la Iglesia.
Sin embargo, no hay que confundirla con el báculo episcopal, que utilizan también arzobispos y obispos, mientras que el primero es exclusivo para el pontífice.
Hasta que no terminó el Concilio Vaticano II no se hacía un uso tan habitual de la férula, salvo en ritos muy concretos, como el de la apertura de la puerta santa o la dedicación de una iglesia. Fue San Pablo VI el que popularizó su uso.
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