El Vaticano quiere facilitar a los católicos que puedan hacer inversiones acorde a sus valores y, de ahí, el último movimiento del IOR, el conocido como banco vaticano.
Esta institución financiera se ha unido con la empresa estadounidense Morningstar para lanzar dos índices bursátiles, es decir, indicadores que miden el rendimiento de un grupo de empresas que cotiza en bolsa.
Esto se traduce en lo siguiente: se trata de dos listas de compañías, una para Estados Unidos y otra para la zona euro, con 50 entidades en cada una, seleccionadas, entre otras cosas, por respetar la doctrina social de la Iglesia.
Para los católicos, esto será de gran ayuda. Por un lado, les facilitará las decisiones, ya que las empresas han sido filtradas y el inversor no las tiene que investigar una a una. Y, por otro, les asegura que su dinero se invierte de forma compatible con su religión.
Esto no es nuevo, viene de años atrás. El Vaticano, como cualquier estado soberano, hace o establece sus políticas en materia de inversiones. El papa Francisco creó en 2022 un comité específico para esto.
Dirigido por el cardenal Farrell y compuesto por expertos financieros internacionales, su labor es supervisar que las inversiones del Vaticano sean éticas, rentables, sin altos riesgos y acorde a los valores católicos.
Queda restringida, por tanto, lo relacionado con el ámbito sanitario que no sea pro-vida, la industria de las armas, y, además, se desaconsejan los sectores como el petróleo, el alcohol o la energía nuclear.
CA



















