El 15 de febrero el papa retoma una de las costumbres más esperadas por los fieles de Roma: las visitas a las parroquias.
El primer destino será Ostia, el antiguo puerto de Roma. Allí visitará Santa María Regina Pacis, que recibió a un pontífice por última vez hace 11 años.
En aquella visita el papa era Francisco y, que hizo un cambio de programa y añadió una parada en un parque de atracciones. Allí visitó a un grupo de feriantes a los que seguía esta religiosa; sor Geneviève.
“Espera un bebé”.
“¿Para cuándo?”
“Para julio”.
Las visitas a las parroquias han dejado algunas escenas de las más entrañables.
“Venga, venga, venga”.
“No puedo hacerlo”.
“Ven conmigo Emanuele. Ven y me lo dices al oído. Dímelo al oído”.
Este niño no pudo contener el llanto al preguntar al papa si su padre, ateo, estaba en el Cielo.
Son los encuentros que mejor muestran el lado humano del pontífice, su cercanía con la gente. Son encuentros menos protocolarios y más familiares. Visitas que permiten a los papas volver a los inicios, cuando eran párroco o pastores de pequeñas comunidades.
JRB















