Durante su paseo en papamóvil antes de comenzar la audiencia general, el papa sorprendió cuando, en mitad de la multitud, reconoció a la peluquera de su hermano.
Primero señaló a ese grupo, les levantó la mano saludándolos y, justos después, se giró para comentarles a los que iban con él en el coche quién era esa persona: “Es la peluquera de mi hermano, la que le corta el pelo”.
CA















