Para un país rodeado por un régimen abiertamente anticristiano, Hong Kong ha experimentado un sorprendente aumento de conversiones durante la última década. En la Pascua de este año, se estima que alrededor de 2.500 nuevos conversos se unirán a la Iglesia Católica.
Hong Kong ha sido durante mucho tiempo un lugar de refugio para los católicos que huyen de la opresión comunista china. Desde 1949, los católicos chinos han acudido en masa a la diócesis, buscando libertad religiosa y distancia de la coerción del Partido Comunista Chino.
Sin embargo, tras un año de protestas prodemocráticas en 2019, en 2020 se instauró la Ley de Seguridad Nacional de Hong Kong, lo que incrementó el control de China sobre la región y convirtió en delito cualquier promoción abierta de la secesión de Hong Kong de China.
En 2022, cinco fideicomisarios del “Fondo de Ayuda Humanitaria 612” fueron arrestados bajo sospecha de “colusión con fuerzas extranjeras”, entre ellos el cardenal Joseph Zen, obispo emérito de la diócesis católica de Hong Kong.
CARD. JOSEPH ZEN
Obispo emérito, Hong Kong
Como todos los creyentes, debemos ser optimistas. Pero eso no significa que podamos esperar un éxito inmediato, porque toda relación depende de dos partes. Y ahora, si China no cambia su política, no hay nada que podamos esperar.
Sin embargo, los ciudadanos de Hong Kong nunca abandonaron su fe. De hecho, el efecto fue más bien el contrario. Según fides.org, se espera que aproximadamente 2.500 catecúmenos sean bautizados el Domingo de Pascua de 2026, cifras similares a las de 2025.
Es una señal de que, especialmente para las generaciones más jóvenes, la Iglesia sigue siendo un faro para los fieles en algunas de las situaciones geopolíticas más desafiantes.
Charlotte Twetten
TR: CA















