La Universidad Pontificia Antonianum se ha asociado con la Universidad de Missisipi para poner en marcha el “Observatorio Internacional para la Inteligencia Integral, la Ética y el Valor Público”; en resumen, un instituto de investigación centrado en el uso ético de la inteligencia artificial.
La colaboración entre ambas universidades se anunció en junio del año pasado, pero una conferencia reciente celebrada en Roma a principios de marzo marcó el lanzamiento formal del Observatorio.
Para conocer más sobre esta alianza entre Missisipi y la universidad vaticana, Rome Reports habló con varios académicos para comprender mejor los problemas y las promesas de la IA. Las respuestas fueron tanto positivas como cautelosas:
DR. DAVID SHAW
Vicepresidente, Mississippi State University
“Con frecuencia, lo que nos preocupa es que no queremos ver que la inteligencia artificial reemplace a la inteligencia humana.”
JONATHAN BARLOW
Director asociado del Programa de Ciencia de Datos, MSU
“Si la IA está reemplazando a un ser humano en una situación concreta, ¿dónde recae la responsabilidad? Y hay algunas cosas, como el final de la vida, en las que realmente queremos que un ser humano sea quien tome la decisión final. Así que creo que esas son las cuestiones donde surge la mayor incomodidad con la IA.”
Además de los responsables de este nuevo Observatorio, también escuchamos a profesores de otras universidades pontificias:
P. ANTONIO CARRÓN
Profesor, Universidad Pontificia Gregoriana, Roma
“Creo que, como cualquier tecnología, la inteligencia artificial no es ni buena ni mala. Somos nosotros quienes la hacemos buena o mala, dependiendo de cómo la utilicemos.”
La Comisión Internacional Teológica del Vaticano también publicó un documento sobre la IA en febrero de 2026, titulado “Quo Vadis, Humanitas?”.
GIOVANNI TRIDENTE
Profesor asociado, Universidad Pontificia de la Santa Cruz
Este documento de la Comisión Teológica Internacional nos revela y confirma otro aspecto antropológico que debemos considerar hoy en la era de la inteligencia artificial, que es redescubrir la vocación del sentido del hombre y del ser humano. Esta vocación de sentido contrasta con la eficiencia y precisión de las máquinas, pero al mismo tiempo se integra en un aspecto relacional que debemos aprender a resolver.”
A finales del siglo XIX, el LeónXIII escribió la encíclica “Rerum Novarum” para defender los derechos y la dignidad de los trabajadores durante el crecimiento tecnológico de aquella época. A medida que la revolución de la IA avanza, ¿debemos esperar que León XIV haga lo mismo?















