Carmen Álvarez Cuadrado
¿Se imaginan a un papa descalzo en mitad de una Iglesia? Y sí, aunque no lo crean, esto sucede una vez al año. Es en el Viernes Santo, durante la Pasión del Señor... Fíjense atentamente en Benedicto XVI...
Pero como ven no solo va sin sus emblemáticos zapatos rojos. Tampoco lleva la casulla y, para los más detallistas, ojo a sus manos... No lleva puesto el anillo del pescador, símbolo del sucesor de Pedro.
P. JUAN MANUEL ESTRADA
Experto en Liturgia
Al momento de la adoración de la cruz, dice la norma litúrgica del ceremonial de obispos que el obispo, el papa, se quite la casulla, se descalce, se quite los zapatos y haga la adoración a la cruz como un gesto y como un signo de adoración verdadera a Dios en la humildad y en la humillación de su persona.
El papa tampoco luce el báculo y el anillo. Ambos son los elementos insignia de un obispo. Lo que se pide ese día es que no lo porten en señal de duelo.
Hay que recordar que ese día Cristo ha muerto y la liturgia lo simboliza a través del despojo: se quitan casi todos los manteles del altar y las campanas enmudecen.
Y es que el Viernes Santo esconde un sinfín de curiosidades. Para empezar, está prohibida la misa. Como lo oyen. Solo sucede una vez al año y, en su lugar, se realiza la adoración de la cruz.
P. JUAN MANUEL ESTRADA
Experto en Liturgia
¿Por qué no se celebra la Eucaristía? Porque estamos contemplando el misterio de la muerte del Señor. La Eucaristía necesita ser celebrada por un sacerdote. Y el único sacerdote que tenemos en la iglesia es Jesucristo.
Si estamos hablando de la contemplación de la muerte del que es el sumo sacerdote, el principio y el fin, el alfa y el omega, el que le da fundamento a todo el sacramento de la Eucaristía. No podemos los sacerdotes celebrar la Eucaristía.
Aquí entra un rito propio de este día, similar al de ir sin zapatos o anillo... Y, desde luego, impacta... Ver a un obispos, incluso al papa, postrarse en el suelo, en un gesto de silencio y oración, de luto solemne por la muerte de Jesús.
Con todo esto, se podrán plantear: el Viernes Santo no hay misa, pero sí se comulga... Entonces, ¿qué sucede? La respuesta es más sencilla de lo que parece.
El Jueves Santo, después de la misa de la Cena del Señor, se guarda el pan consagrado. Es lo que se llama reserva. Como no hay consagración ese día, se comulgará con las formas del día anterior.
Estas se custodiam en un lugar muy especial, llamado 'monumento eucarístico'. Vayamos primero a su sentido primitivo.
P. JUAN MANUEL ESTRADA
Experto en Liturgia
Monumento quiere decir sepulcro. Y entonces se llevaba el cuerpo del Señor porque en la Eucaristía está presente el Señor, y se coloca el cuerpo del Señor en el sepulcro, en el monumento.
Hoy en día, el significado ha evolucionado. Ahora es un altar eucarístico que hace se sagrario para custodiar el pan consagrado.
P. JUAN MANUEL ESTRADA
Experto en Liturgia
Ya no es un monumento porque no es un sepulcro. Incluso las normas litúrgicas lo especifican: prepárese un lugar adecuado para reservar la Eucaristía, que se tendrá al día siguiente el Viernes Santo, que no se celebra la misa. Y entonces se prepara este monumento, vamos a decirlo entre comillas, como un lugar especial de adoración a la Eucaristía.
Pero volvamos a la reforma litúrgica y a la comunión. Fue Pio XII el que regularizó oficialmente que los fieles recibiesen la comunión el Viernes Santo. Antes, solo lo podía hacer el sacerdote.
También cambió las horas para celebrar la Pasión del Señor. Antes se hacía por la mañana y este pontífice estableció que tenía que ser entre las 3 y las 9 de la noche, para asemejarse más a la hora de la muerte de Jesús.
Y de esta celebración al viacrucis, otro momento culmen de la Semana Santa. En ambiente Vaticano, fue Pablo VI el primer papa en hacerlo en 1964 en el Coliseo. Para la Iglesia, es más que un monumento. Recuerda a los mártires cristianos que murieron por su fe.



















