Tras llevar a pulso la Cruz durante las 14 estaciones del Vía Crucis en el Coliseo de Roma, el papa Léon XIV impartió la bendición a todos los presentes que participaron, más de 20.000 personas que se dieron cita en uno de los monumentos más característicos de la Ciudad Eterna.
La procesión, iluminada por antorchas, recorrió las catorce estaciones que recuerdan la pasión de Jesucristo, acompañadas de lecturas y meditaciones centradas en el sufrimiento humano, la injusticia y la esperanza.
La celebración concluyó con una reflexión final y la bendición a los presentes, reafirmando el mensaje central de fe, sacrificio y solidaridad que caracteriza este rito en uno de los escenarios más emblemáticos de la cristiandad.




















