El Miércoles de Ceniza en Roma comenzó así: con una procesión desde la Iglesia de San Anselmo hasta la de Santa Sabina. Un pequeño recorrido de 200 metros, que presidió por primera vez León XIV.
Una vez en Santa Sabina, situada en una de las siete colinas de Roma, el Aventino, inició la misa que dio comienzo a la Cuaresma; un tiempo dedicado a la preparación y, también, para vivir la fe en comunidad.
PAPA LEÓN XIV
La Cuaresma, también hoy, es un tiempo fuerte de comunidad: «Reúnan al pueblo, convoquen una asamblea solemne». Sabemos que cada vez es más difícil reunir a las personas y sentirse pueblo, no de manera nacionalista y agresiva, sino en la comunión en la que cada uno encuentra su propio lugar.
León aporvechó la oportunidad para destacar el papel que desempeñan los jóvenes en la Iglesia.
PAPA LEÓN XIV
ORIG. ITALIANO
2026-02-18 MERDOLEDI CENERI
1:01:22- 1:01:39
Son ellos, en efecto, los jóvenes, quienes perciben con claridad que un modo de vivir más justo es posible y que existen responsabilidades por aquello que en la Iglesia y en el mundo no funciona.
El papa, además, habló del pecado y señaló que está muy presente en el día a día y a todos los niveles. León pidió reflexionar sobre esto durante este tiempo litúrgico.
PAPA LEÓN XIV
Ciertamente, el pecado es siempre personal, pero toma forma en los ambientes reales y virtuales que frecuentamos, en las actitudes con las que nos condicionamos mutuamente, no pocas veces dentro de verdaderas y propias “estructuras de pecado” de orden económico, cultural, político e incluso religioso.
El acto de la imposición de la ceniza es el más característico de este día. Simboliza la fragilidad y la condición mortal del ser humano. Y el papa fue el primero en recibirla.
Y después fue el que se la impuso a los cardenales y a muchos de los presentes.
Desde el Antiguo Testamento, cubrirse de ceniza era signo de arrpentimiento, indicando el deseo de comenzar un tiempo de renovación interior que conduce a la Pascua.
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