Carmen Álvarez Cuadrado
León XIV fue muy contundente con su mensaje durante la vigilia de oración por la paz. Ante miles de fieles, el papa dijo fue claro: la guerra divide, la prepotencia pisotea y la idolatría ciega.
LEÓN XIV
Volvamos a levantarnos de entre los escombros. Nada puede encerrarnos en un destino ya escrito, ni siquiera en este mundo en el que las tumbas parecen no ser suficientes, porque se sigue crucificando, aniquilando la vida, sin derecho y sin piedad.
Ese día, las miradas internacionales estaban en Pakistán. En la capital, Irán y Estados Unidos intentaban hacer una negociación, que terminó sin acuerdo. Y, si bien es cierto que León no mencionó en su discurso a ningún país, estas fueron sus palabras a los gobernantes.
LEÓN XIV
Sin duda, los gobernantes de las naciones tienen responsabilidades ineludibles. A ellos les gritamos: Deténganse. Es tiempo de paz. Siéntense en mesas de diálogo y de mediación, no en mesas donde se planea el rearme y se deliberan acciones de muerte.
León mencionó también a papas como Pío XII, Juan XXIII, Pablo VI o Francisco, quienes vivieron tiempos convulsos de conflictos. En concreto, mencionó a Juan Pablo II y su oposición a la invasión de Irak en 2003.














