Juana de Arco hizo una aparición especialmente llamativa durante la vigilia del papa León XIV, llegando a caballo junto a otros santos y figuras vinculadas a la historia cristiana de Francia. La escena recuperó la imagen tradicional de la santa francesa como joven guerrera a caballo, evocando su papel en la historia del país y su profunda vinculación con la tradición católica francesa.
Junto a ella también aparecieron otros santos de la historia de Francia, entre ellos San Luis IX, rey de Francia, representado llevando la Corona de Espinas, una referencia a la reliquia que el monarca llevó a París en el siglo XIII y que hoy se conserva en Notre-Dame. La presencia de estas figuras convirtió la vigilia en un recorrido simbólico por la historia cristiana de Francia, ante los miles de jóvenes reunidos para acompañar al Papa.




















