«Es una mujer fuerte y lo lleva muy bien».
Así describía un joven Robert Prevost a su madre, Mildred, en una carta enviada desde Roma en febrero de 1984. En aquel momento, ella recibía quimioterapia. Seis años después, falleció por cáncer.
Ahora su hijo enfrenta a la misma enfermedad. Desde el balcón del palacio apostólico, León XIV anunció al mundo que sería intervenido quirúrgicamente para extirparle un nódulo del pulmón. Días después, los análisis posoperatorios revelaron que era canceroso.
Pero el papa León y su madre no son los únicos miembros de la familia que han luchado contra el cáncer. El hermano mayor del pontífice, Louis Prevost, padece un tipo de cáncer en la sangre y recibe tratamiento por un mieloma múltiple.
También su padre, Louis Marius Prevost, tuvo cáncer de colon y falleció en 1997 por una combinación de esta enfermedad y problemas cardíacos.
El historial familiar plantea una pregunta: con cuatro casos de cáncer en dos generaciones, ¿qué papel juega la genética?
DRA. CLARE TURNBALL
Profesora de Genética del Cáncer, Instituto de Investigación del Cáncer de Londres
La cifra, un poco desalentadora, es que una de cada dos personas padecerá un cáncer serio en algún momento de su vida. Por lo tanto, el hecho de que tres de ellos hayan tenido cáncer no es una coincidencia especialmente llamativa, sobre todo porque son tipos diferentes de cáncer.
Por lo tanto, aunque el número de casos en los Prevost pueda generar dudas sobre la genética, no hay necesariamente un factor hereditario.
Con el envejecimiento, se pueden acumular mutaciones en las células, lo que aumenta el riesgo de desarrollar cáncer:
DRA. CLARE TURNBALL
Profesora de Genética del Cáncer, Instituto de Investigación del Cáncer de Londres
En realidad es una cuestión de edad: cuanto más vivimos, más probable es. Es un poco como sacar tres cerezas en la máquina tragamonedas: se produce una serie de mutaciones incorrectas en una célula concreta y eso hace que la célula se vuelva oncogénica y cancerosa.
El papa León continúa su recuperación en el Hospital Gemelli de Roma, demostrando la misma fortaleza que en su día admiró en su madre.
Kate Stevenson




















