Carolina Bellocq
P. TADEUSZ ROZMUS
Párroco de Castel Gandolfo, Don Biker
Nací motociclista, mi papá era motociclista y de niño me apasionaban las motos. Cuando era pequeño armamos una moto a base de repuestos, tenía placa falsa. Con mis amigos nos escapábamos de la policía... crecí en ese mundo. La moto es mi vida.
Quien habla es Tadeusz Rozmus, un polaco que este año cumple 40 años de sacerdocio. Es salesiano y desde 2021 atiende la parroquia de Castel Gandolfo, adonde el papa va de vacaciones. Antes, fue provincial en Cracovia, misionero en Egipto y Uganda y responsable de Europa en el Consejo General Salesiano.
Pero además de ejercer su ministerio de manera tradicional, atiende la pastoral con quienes comparten su misma pasión: las motos.
P. TADEUSZ ROZMUS
Párroco de Castel Gandolfo, Don Biker
Como sacerdote, la moto me ayuda a entrar en ambientes distintos. Mucha gente no se fija en si soy cura o no, sino en que soy motociclista, y así nos hacemos amigos de todos, incluso de los que no son creyentes "oficiales", y creo que eso es muy importante.
Lo apodan “Don Biker” y su pasión es más que conocida, pues suele salir con grupos de amigos.
Hace pocos días reunió a una centena de aficionados para una Misa y saludo al papa León, y después los moteros comieron juntos en la parroquia. Entre los asistentes había varios que no son católicos.
P. TADEUSZ ROZMUS
Párroco de Castel Gandolfo, Don Biker
El papa Francisco decía que hay que salir de las iglesias e ir a donde está la gente. Bueno, pues esta es una forma de hacerlo.
Un par de veces al año este sacerdote hace la travesía desde su parroquia cercana a Roma hacia su ciudad natal de Cracovia, lo que son cerca de 1.600 kilómetros. Lo hace en moto, claro. Y va acompañado por algunos colegas.
En el jubileo de la esperanza fue con sus colegas al Vaticano, donde pudieron saludar al papa León.
Para Don Biker la moto es una forma de vida. Una oportunidad de coincidir, de detenerse para rezar y de dar testimonio de fe.















