A finales de enero, partió a Ucrania el cargamento número 146 de ayuda humanitaria desde el inicio de la invasión rusa. Un día antes, viajamos hasta la basílica ucraniana de Santa Sofía, el centro operativo de Roma para el envío de material.
Son casi 9 kilómetros los que separan el Vaticano de esta iglesia. Y si pensaban que al llegar habría un gran pabellón, se equivocan. Todo comenzó hace cuatro años, cuando los ucranianos en Roma empezaron a movilizarse. Y el epicentro fue este: ni más ni menos que una carpa de circo.
P. MARCO YAROSLAV SEMEHEN
Rector, basílica ucraniana de Santa Sofía (Roma)
Es una carpa que nos regaló el Circo Rony Roller en los primeros días de la guerra, cuando nos encontramos en una situación en la que había tanta gente trayendo y donando cosas, y empezaba a llover y no podíamos guardarlo, no teníamos almacenes, así que nos donaron este gran cobertizo.
Entre sonidos de leones y tigres, y con el circo a muy pocos pasos, entramos en esta gran carpa. Y llega la sorpresa. La colecta se había convocado el día 21 de enero. Una semana después, esta fue la respuesta del pueblo: kilos y kilos de comida, medicamentos y ropa de abrigo.
Aquí la clasifican según las prioridades del momento, para después ponerlas en estos montones y, finalmente, meterlas en este gran camión. Sobre qué es lo que la gente dona, aquí la respuesta del rector de esta basílica.
P. MARCO YAROSLAV SEMEHEN
Rector, basílica ucraniana de Santa Sofía (Roma)
Donan de todo: medicamentos, alimentos, comida enlatada, artículos de higiene personal que son muy demandados, comida para bebés, lo que se ve por ahí, incluso, digamos, para personas enfermas, sillas de ruedas, otros equipos médicos, porque en la guerra todo es necesario.
En él último periodo, hemos enviado tres camiones casi llenos de sopas de preparación rápida porque, si falta la luz, la gente, con un poco de agua caliente, siempre puede preparar algo para comer.
Y, si hay que hablar de principales donantes, uno de ellos es el papa. Antes Francisco y ahora León, ambos han regalado grandes cargas de ayuda a través del cardenal Krajewski, el encargado de la caridad del pontífice.
P. MARCO YAROSLAV SEMEHEN
Rector, basílica ucraniana de Santa Sofía (Roma)
Podemos decir que Krajewski es de la casa, pero de esta casa de carpa, porque suele traer personalmente la ayuda del Santo Padre.
La donación del papa en este envío es lo que ven: decenas de plumones y mantas para combatir el frío. Kiev ha llegado a estar a -25 grados. Muchos edificios no tiene gas y los cortes de luz dan problemas, incluso, para poder comer.
P. MARCO YAROSLAV SEMEHEN
Rector, basílica ucraniana de Santa Sofía (Roma)
Todo depende de la luz, así que ahora enviamos cosas calientes, es decir, ropa de abrigo, lo que pueda mejorar la situación de la persona.
Alimentos que se pueden comer o calentar rápidamente. Por ejemplo, chocolate, diferentes, bombones tipo fitness. Si la persona no tiene qué comer o no puede calentar, no puede cocinar, al menos puede salvar su vida.
Pero, ¿qué se considera material de primera necesidad? Para los niños huérfanos, los que huyeron de sus casas o los que siguen sin ver a sus padres, quizá, en mitad de la tragedia, solo les queda esto: el spiderman y la casa de muñecas que les llegó desde Roma; un juguete con el que pasar las horas a la espera de un aviso que les anuncie que ya todo ha acabado.
CA















