León XIV celebró una multitudinaria misa para celebrar la Resurrección de Cristo. Lo hizo en la Plaza de San Pedro, ante miles de personas.
En su homilía, el pontífice señaló que en el interior de cada persona el peso de los pecados, a veces, impide alzar el vuelo o sentir que hay un túnel sin salida.
LEÓN XIV
Cuando las decepciones o la soledad que experimentamos agotan nuestras esperanzas; cuando las preocupaciones o los resentimientos ahogan la alegría de vivir; cuando nos sentimos tristes o cansados, cuando nos sentimos traicionados o rechazados, cuando tenemos que lidiar con nuestra debilidad, con el sufrimiento, con el trabajo de cada día.
León también hizo referencia al mundo exterior donde, según el pontífice, la muerte siempre está al acecho, y se puede ver en las injusticias, egoísmos partidistas o en la opresión a los pobres.
LEÓN XIV
La vemos en la violencia, en las heridas del mundo, en el grito de dolor que surge por doquier ante los abusos que aplastan a los más débiles, ante la idolatría del lucro que saquea los recursos de la tierra, ante la violencia de la guerra que mata y destruye.
El Vaticano se engalanó para esta celebración como cada año. Así lucía la plaza de San Pedro... Todo decorado con miles de flores de colores, que provienen de Países Bajos.
Se trata de una tradición de tiene cuatro décadas. El antecedente es 1985, cuando Juan Pablo II visitó Utrecht, vio las decoraciones florales y, en 1986, se pusieron por primera vez en la misa de Pascua. Este 2026, se cumplen 40 años ya de la primera vez que llegaron al Vaticano estas flores holandesas.
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