Carmen Álvarez Cuadrado
El presidente francés, Emmanuel Macron, conoce bien el Vaticano. Ha estado hasta en tres ocasiones, todas con Francisco, y esta será la cuarta, pero ahora lo recibirá León XIV.
Es un cara a cara muy esperado y que se lleva organizando tiempo. En enero, se llegó a afirmar que el papa le había cancelado el encuentro por dos motivos: la polémica de las vidrieras de Notre Dame y la de la ley de la eutanasia.
Rumores que se desmintieron por ambas partes. El Ministerio de Exteriores francés lo negó rotundamente, alegando incompatibilidad de agendas. Un problema que ya se ha resuelto y que supondrá la primera toma de contacto entre ambos líderes mundiales.
Sobre la mesa, estará la crisis en Oriente Medio y la guerra en Irán. También, el Líbano. Macron ha apelado a EEUU a que lo incluya dentro de la tregua. Un país que el papa visitó en diciembre, que ahora sigue sufriendo continuos ataques y de los que se han visto afectados los cristianos, produciendo un éxodo sin precedentes.
Y ojo a este dato: León estará la semana que viene en Argelia y, según medios locales, Emmanuel Macron podría pedir al papa que interceda por Christophe Gleizes, periodista deportivo católico francés condenado en el país africano a siete años de cárcel por supuestos contactos con movimientos ilegales.
Más allá de la política exterior y que será el eje central del encuentro, también influye el contexto nacional de Francia: ¿Qué está pasando en el país? ¿Qué desacuerdos hay sobre la mesa? ¿En qué contexto están los católicos ahora?
Por un lado, está la polémica de las vidrieras de Notre Dame tras el incendio de 2019. Macron planteó un proyecto para sustituir las del S.XIX por unas de arte contemporáneo.
Los que están en contra del cambio señalan que las vidrieras que no se quemaron son las que tienen que mantenerse por cuestiones históricas. Esto ha dividido a expertos e instituciones e incluso hay demandas que podrían llegar a los tribunales.
El otro gran frente es la ley de la eutanasia. Ya Macron blindó el aborto en la Constitución en 2024. Fue el primer país del mundo en hacerlo. Ahora, sin que entre constitucionalmente, quiere crear lo que llama un derecho a la muerte asistida.
La polémica viene, sobre todo, por los criterios demasiado amplios, es decir, no se aplica solo a pacientes terminales y se incluye el sufrimiento físico o psicológico constante. Un debate en contra de la vida que los obispos franceses han rechazado.
En un país que saca a relucir su carácter laico, llama la atención este dato: 20.000 adultos y adolescentes se bautizaron esta Pascua, un 20% más que el año anterior. Cifras récord que demuestran que los franceses sigue buscando refugio en la Iglesia.


















