Carmen Álvarez Cuadrado
La palabra más escuchada tras confirmarse la visita de Marco Rubio al papa ha sido “deshielo”. Sobre la audiencia, estaría la intención de cerrar la brecha y acortar distancia con el Vaticano.
De ahí que el que viaje a Roma sea Rubio, que es católico, ya se vio con el papa en mayo y, además, es el máximo diplomático de la Casa Blanca: el perfil perfecto para calmar las aguas.
Recordemos lo que pasó hace un par de semanas:
Trump tachó a León de “débil” y se atribuyó incluso su elección. Y el papa contestó: dijo que no se pueden poner los mensajes al mismo nivel porque él solo hablaba del Evangelio.
JAVIER MARTÍNEZ-BROCAL
Corresponsal de ABC y La Sexta (España)
Lo que al papa de todas formas creo que más le preocupa creo que no es tanto la persona o la administración Trump, sino que se esté generalizando el uso de un lenguaje religioso para posiciones políticas.
A esto se suma la última acusación de Trump, a tan solo 2 días del encuentro con Rubio. Según el presidente, si por León fuera, le parecería bien que Irán tuviese armas nucleares, y esto estaba poniendo en peligro a los católicos. Al secretario de Estado le preguntaron por esto...
MARCO RUBIO
Secretario de Estado de Estados Unidos
Creo que lo que dijo básicamente es que Irán no puede tener armas nucleares porque las usaría donde hay muchos católicos y cristianos, u otros grupos, por lo que a eso se refiere.
Lo que León volvió a aclarar es la posición de la Iglesia: en contra de las armas nucleares. Y añadió lo siguiente: “Si alguien quiere criticarme por anunciar el Evangelio, que lo haga con la verdad”.
Pero más allá de las tensiones, Rubio aclaró que esa visita estaba planificada de antes y que, por tanto, ese no era el tema. Lo que sí adelantó es que quiere poner sobre la mesa la libertad religiosa y la situación en Cuba.
MARCO RUBIO
Secretario de Estado de Estados Unidos
Estamos dispuestos a proporcionar más ayuda humanitaria a Cuba, distribuida a través de la Iglesia, pero el régimen cubano tiene que permitirnos hacerlo. No nos permiten dar más ayuda humanitaria a su propio pueblo, y nosotros estamos dispuestos a hacerlo por medio de la Iglesia. Así que hay mucho de qué hablar.
Y el trabajo ya está adelantado. Vean el porqué: en febrero, Mike Hammer, representante de Trump en Cuba, viajó hasta Roma. Se reunió con Brian Burch, embajador estadounidense ante la Santa Sede, y también con Parolin y Gallagher, los altos diplomáticos del Vaticano. Y el tema fue:
“El deterioro de la situación en Cuba y el importante papel de la Iglesia”.
Un rol, además, silencioso. A través de entidades como Cáritas, sobre todo, la de Miami o asociaciones como SOMOS Community Care, el material humanitario que parte de Estados Unidos puede llegar hasta la isla.
Y lo que quiere Rubio es que aumente esa ayuda y que pueda llegar al pueblo a través de la Iglesia, pero las autoridades cubanas tienen que permitirlo.
De ahí que quizá León XIV, como líder espiritual y de la Iglesia, pueda hacer de puente para que esto se consiga. No es la primera vez que un papa haría de nexo entre Cuba y Estados Unidos.






