El papa León XIV ha dado comienzo a la primavera manteniendo un encuentro privado con los Reyes de España, D. Felipe VI y Dña Letizia.
Los ha recibido en la biblioteca del palacio apostólico y ésta reunión refuerza aún más las relaciones diplomáticas entre ambos estados: en poco más de dos meses, León XIV viajará a España aceptando así la invitación que los monarcas le hicieron al pontífice el día en el que se celebró la misa de inicio de su pontificado.
Como marca la tradición, la reina consorte ha hecho uso del llamado privilegio de blanco, concedido únicamente a las monarquías católicas y en el intercambio de regalos, León XIV ha recibido un facsímmil del libro de horas de Felipe II del siglo XVI y una manta butaca de lana merina.
Además, también han tenido oportunidad de reunirse con el número dos del Vaticano, el cardenal Pietro Parolin junto al que han debatido sobre el marco internacional y cuestiones de actualidad del papel de la Iglesia en España.
Pero la agenda de los reyes no solamente tenía previsto el encuentro con el pontífice. La relación entre Santa María la Mayor y la monarquía española es muy estrecha y se remonta al siglo XVII.
Allí ha sido nombrado el Rey como protocanónigo en una ceremonia presidida por el arcipreste de la basílica, el cardenal Rolandas Makrickas, quien ha explicado la importancia de la presencia de ésta monarquía en el templo mariano.
Una vez terminada la ceremonia, los reyes se ha dirigido a la Capilla Paulina donde se encuentra la imagen bizantina de la Salus Poluli Romani, protectora del pueblo romano, a la que el Papa Francisco se encomendaba antes y después de cada viaje apostólico.
Y ha sido precisamente en su tumba, la del papa Francisco, el último lugar en el que se han detenido para rezar. Ésta ha sido la última parada de los reyes de España en la única basílica papal dedicada a la Virgen María.
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