Ana Torres Fonseca
El 8 de mayo se celebra la Festividad de la Virgen del Rosario, patrona de Pompeya y una devoción muy significativa para León XIV. Se encomendó a esta advocación el mismo día que fue elegido papa. De ese momento, ha pasado un año.
Tras rezar en la capilla en la que se encuentran los restos del San Bartolo Longo, un abogado laico y fundador del santuario, el papa presidió la eucaristía en una plaza abarrotada por unos 20.000 fieles que lo esperaban con emoción en su primera visita a la ciudad vesubiana.
LEÓN XIV
Exactamente hace un año, cuando me fue confiado el ministerio de Sucesor de Pedro, era precisamente el día de la Súplica a la Virgen... ésta bellísima jornada de la Súplica del Santo Rosario de Pompeya. Debía, por tanto, venir aquí, a poner mi servicio bajo la protección de la Virgen Santa. El haber elegido después el nombre de León me pone sobre las huellas de León XIII, que tuvo, entre otros méritos, también el de haber desarrollado un amplio Magisterio sobre el Santo Rosario.
Además, durante la homilía, el papa no dudó en ensalzar los beneficios que reporta a los cristianos el rezo del Rosario diario. También recordó así la dedicación del año 2003 por parte de San Juan Pablo II al rezo del instrumento mariano con motivo de los conflictos del mundo.
LEÓN XIV
Las guerras que todavía se combaten en tantas regiones del mundo exigen un compromiso renovado no solo económico y político, sino también espiritual y religioso. La paz nace dentro del corazón.
No podemos resignarnos a las imágenes de muerte que cada día nos proponen las crónicas.
Un año desde que la Iglesia eligió al nuevo sucesor de Pedro, León XIV, que celebró junto a los fieles la festividad de la Virgen del Rosario en Pompeya, pero todavía faltaba la segunda parte de su viaje: Nápoles.





