Daniel del Castillo González
Asistir a la eucaristía el domingo es obligatorio para los católicos. Lo dice el derecho canónico:
El domingo, en el que se celebra el misterio pascual, por tradición apostólica ha de observarse en toda la Iglesia como fiesta primordial de precepto.
Pero no siempre se dan las condiciones para que esto pase. ¿Qué sucede si no hay sacerdote? La ley canónica también tiene la respuesta:
Cuando falta el ministro sagrado u otra causa grave hace imposible la participación en la celebración eucarística, se recomienda vivamente que los fieles participen en la liturgia de la Palabra.
Aunque se trata más de una excepción que de una norma, en muchos lugares, por falta de recursos o vocaciones, se recurre a esta liturgia, conocida como 'Celebración de la Palabra'.
Una realidad que se vive en muchas zonas del mundo, sobre todo, desplobladas, que enfrentan día a día uno de los grandes retos de la Iglesia acutal: la falta de sacerdotes.
P. JOSÉ ALBERTO SUTIL
Son núcleos de población muy pequeños, con un envejecimiento grande. Pero es gente sencilla y humilde, con profunda fe, y para ellos el domingo es muy importante. Es el día del Señor, como para todo cristiano y, por eso, desde hace años, incluso décadas, en toda esta zona, también en distintos puntos de nuestra diócesis, se han implementado lo que son las celebraciones de la palabra.
Sin la presencia del sacerdote, y centrada en la proclamación de la Palabra de Dios, debe quedar claro que no se usa el presbiterio y el altar se mantiene solo como lugar para depositar el pan sagrado.
P. JOSÉ ALBERTO SUTIL
Sacerdote, Diócesis de Zamora (España)
De esta forma, las iglesias pueden estar abiertas. La gente se puede reunir, pueden escuchar la palabra de Dios, se pueden alimentar del pan de la vida, del pan consagrado, del cuerpo de Cristo. Y eso hace que no se pierda ritmo en la fe y muchas veces la gente también te lo agradece. El que se puedan organizar estas celebraciones y estas rutas.
Y, aunque parezca raro, sí puede haber comunión, aunque el pan tendrá que ser consagrado antes por un ministro ordenado.
Un laico no puede sustituir nunca al sacerdote y la liturgia hace hincapié en no confundir la Eucaristía con 'la asamblea dominical en espera de presbítero'.
Esta celebración es la manera que tienen muchos fieles de comulgar el domingo. Y los datos lo reflejan: en el mundo hay 1 sacerdote por cada 3.500 fieles.
MARGA LÓPEZ CALVO
Celebrante de la Palabra en España
Donde no llega el sacerdote, estamos los celebrantes de la palabra, entre los cuales me incluyo. No hacemos una misa porque no podemos, porque no podemos consagrar, pero sí que hacemos una celebración, pues en toda regla, menos consagrar, el resto sí que lo hacemos.
Es una forma también de encontrarnos con nuestros vecinos. Es una forma de reunirnos, de reunión. ... de saber del de al lado, de saber de las necesidades también de las personas, de los pueblos que tan dejados de la mano están.
La Santa Sede recomienda el uso de esta forma litúrgica, siempre que no haya confusión y con la idea clara de sirve para prepararse para asistir a la eucaristía.
En una iglesia en la que las parroquias están en zonas despobladas, la fe es uno de los pilares que sustenta su cultura y vivencia, y aunque no se pueda celebrar de la misma manera que en presencia de un ordenado en el ministerio, tampoco se puede negar el sacramento cuando los fieles lo necesitan.









