Cardenal que hizo llorar a Francisco vuelve a la prisión donde el comunismo lo quiso fusilar

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04/08/2026
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Carmen Álvarez Cuadrado

Puede parecer una misa normal; una Eucaristía al aire libre celebrada por un cardenal. Pero quizá no se imaginan la historia que hay detrás.

Es Ernest Simoni, un purpurado de la Iglesia católica. Y el lugar: Spaç, la cárcel donde fue prisionero durante 28 años, bajo el régimen del dictador comunista Enver Hoxha.

Hasta el 21 de septiembre de 2014, pocos sabían de su testimonio, que hizo llorar al propio papa. Fue cuando Francisco visitó Albania y escuchó cómo este simple cura fue arrestado por su fe.

De la iglesia me llevaron a las celdas de aislamiento, donde me dejaron tres meses en condiciones inhumanas. Atado así, me llevaron ante los interrogadores. El jefe me dijo: «Te colgaremos en la horca como a un enemigo, porque dijiste a la gente que todos deberíamos morir por Cristo si fuera necesario». Me apretaron tanto los grilletes de hierro de las muñecas que casi me cortan la circulación y estuve a punto de morir. Querían obligarme a pronunciarme en contra de la fe y de la jerarquía eclesiástica.

Esta es solo una pequeña parte de su historia. Tras estar en aislamiento y condenarlo a muerte, a Simoni le conmutaron esta pena con trabajos forzosos en la mina. Fue liberado en 1990. Y, al final, su vida tuvo un reconocimiento en la Iglesia. Francisco lo hizo cardenal en 2019.

FRANCISCO
Él, que era sacerdote y obispo, pasó 28 años en la cárcel, la cárcel comunista de Albania, donde la persecución fue quizás más cruel, más cruel aún, y sigue dando testimonio, al igual que él, muchos, muchos, muchos otros.

Y, por eso, esa vuelta al lugar que casi lo ve morir es clave. Tanto es así que incluso el papa León le envió una carta con estas palabras.

«Ese lugar, grabado en la memoria del pueblo albanés, sigue siendo una de las páginas más dolorosas de su historia. Spaç fue un lugar donde muchos llevaron la pesada cruz de la injusticia».

Su trayectoria es un ejemplo para muchos. A sus 97 años, lo que resuena al escuchar su nombre son las palabras del papa Francisco: Simoni es un “mártir vivo” de la Iglesia católica.

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