Ana Torres Fonseca
Cada 24 de junio, la Iglesia celebra el nacimiento de San Juan Bautista, una de las festividades más antiguas en el calendario litúrgico. Y tiene una singularidad.
Habitualmente, se celebra la muerte de los santos pero se hace una excepción con tres nacimientos: el de Jesús, el de María y este, el de San Juan Bautista. Y si hay una cabeza famosa en la historia del cristianismo es la del hombre que anunció la llegada de 'El Mesías'.
P. RORY HANLY
Párroco de 'San Silvestro in Capite'
La iglesia está dedicada principalmente a tres papas santos: Esteban, Dionisio y Silvestre, pero acabó siendo conocida como San Silvestro porque el papa Silvestre es el más conocido entre ellos. La denominación in Capite aparece documentada por primera vez en 1192 o 1194 y hace referencia a la cabeza, es decir, a la reliquia de la cabeza de san Juan Bautista. Por tanto, in Capite significa precisamente eso: “de la cabeza”, en referencia a dicha reliquia.
Según los Evangelios, Salomé, hija de Herodías, pidió a Herodes la cabeza del santo en una bandeja, por indicación de su madre y la obtuvo.
P. RORY HANLY
Párroco de 'San Silvestro in Capite'
Conocemos la integridad de Juan y su gran pasión por la verdad. También vemos su bondad cuando la gente acudía a él para recibir el bautismo y le preguntaba qué debía hacer. Les daba indicaciones claras, pero no de forma dura.
La festividad se celebra pocos días después del solsticio de verano, cuando los días comienzan a acortarse. La tradición cristiana ve en ello un símbolo de las palabras de Juan: “Es necesario que Él crezca y que yo disminuya”. En cambio, tras la Navidad, cuando nace Jesús, los días empiezan a alargarse, recordándonos que Cristo es la luz que viene al mundo.
P. RORY HANLY
Párroco de 'San Silvestro in Capite'
Hay otro aspecto muy interesante: sus dudas. Cuando Jesús estaba en la plenitud de su ministerio y Juan se encontraba en prisión, envió mensajeros para preguntarle: «¿Eres tú el que ha de venir o debemos esperar a otro?».
Dos mil años después, la figura de San Juan Bautista continúa fascinando a creyentes y peregrinos. Su nacimiento, celebrado cada 24 de junio, recuerda la llegada del profeta que preparó el camino a Cristo.














