Fuerte discurso de León XIV ante los políticos franceses: “Constato con preocupación ciertas derivas”

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25/09/2026
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Carmen Álvarez Cuadrado

León XIV llegaba así a Francia, su quinto destino internacional. Lo recibió su presidente, Macron, a los pies del avión papal. Este fue el inicio de su camino por uno de los países cumbre del laicismo.

Y, de ahí, al palacio presidencial de París, el Elíseo. El encuentro privado con Macron en esta visita se limitó a este momento. El francés quería otra cosa: un banquete o enseñarle él mismo Notre Dame. Y la Santa Sede lo rechazó, así que el cara a cara se redujo a esto.

Si hay un momento clave político en los viajes papales, es el discurso a las autoridades, sociedad civil y cuerpo diplomático. Los papas aprovechan este momento para poner sobre la mesa la línea del Vaticano en cuestiones delicadas.

Por ejemplo, en un país con laicismo institucional, y donde al comienzo del S.XX hubo represión hacia los cristianozs, el papa recuerda más de 120 años después que los cristianos no deben ser apartados de una sociedad laica solo por su fe.

Más aún en un país en el que, aunque crece la secularización, está experimentando un fenómeno inusual: miles de conversiones anuales. En la última Pascua, fueron más de 20.000 los bautizos de adultos y jóvenes.

LEÓN XIV

El cristiano que participa en la vida pública y actúa según la luz de su conciencia iluminada por la fe no puede ser considerado un proselitista ni una amenaza para la unidad de la patria. Efectivamente, «el auténtico laicismo no excluye la dimensión religiosa, sino que, por el contrario, sabe atesorarla como un recurso educativo».

De hecho, León recalca que es importante que exista una colaboración, sobre todo, por el bien de la sociedad.

LEÓN XIV

Una justa laicidad no consiste en excluir a la religión del espacio público o de la educación, sino en trabajar para que el Estado y las instituciones religiosas dialoguen entre sí y unan sus fuerzas al servicio de lo verdadero, lo bueno y lo bello, para que el mundo tenga vida.

Esa última frase es el lema del viaje, que contrasta en una Francia que, en 2024, pasó a ser el primer país del mundo en blindar el aborto en la Constitución. O en aprobar en julio una ley de eutanasia. Ambas, bajo el gobierno de Macron.

En su discurso, el papa dijo que, a veces, se piensa que la ciencia tiene la solución para todos los problemas y sufrimientos. Y donde León ve el problema es en la falta de conciencia a la hora de usar, por ejemplo, la tecnología.

LEÓN XIV
A veces constato con preocupación ciertas derivas de las sociedades actuales que corren el riesgo de convertir la ciencia y la tecnología en empresas lucrativas que favorezcan las manipulaciones genéticas, la gestación subrogada, la compra de órganos o la oferta de una muerte programada.

Este fue la primera intervención pública del papa en Francia. Lo hizo en París, la primera etapa de su viaje. Por delante, una tarde repleta de eventos, como su visita a la UNESCO o a la catedral de Notre Dame, restaurada tras el incendio de 2019.

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