A su llegada a la Catedral parisina, el papa León saludó a su iglesia en Francia antes de comenzar la oración de las vísperas.
En su primera jornada, Notre Dame se ha convertido en el símbolo de unidad de la Fe del país. Así lo demostró el Pontífice, quien quiso detenerse con los miles de fieles que le esperaban dentro, compartiendo también un momento de visita para ver la catedral.
Uno de los momentos más emotivos fue al son del coro la Maîtrise de la propia catedral. El papa León se detuvo ante la reliquia de la corona de espinas que trajo el Rey Luis IX a la ciudad en el Siglo XIII.



















