A las nueve de la noche, León XIV ha llegado al Stade de France en un coche descubierto, recorriendo el estadio ante las 80.000 personas que aguardaban su entrada. Después del saludo del obispo de Saint-Denis, ha comenzado la vigilia, en un escenario preparado para convertir el estadio en un gran espacio de oración.
Y una de las primeras imágenes ha sido la de 2.500 voces cantando juntas. Son jóvenes de entre 18 y 35 años, reunidos por Ecclesia Cantic y acompañados por una orquesta y un colectivo de artistas de alabanza.




















