Al llegar a la ciudad de Florida para presidir la Misa, León XIV bajó del papamóvil y saludó a Guadalupe, una niña que será operada del corazón en breves y quería su bendición. Con cariño, el papa se detuvo con ella, la miró a los ojos y le dedicó también unas palabras.
Luego ingresó a la basílica y se arrodilló para rezar.



















