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Rome Reports

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Conclusiones del Sínodo de la Familia en 7 puntos


El resultado del Sí­nodo de la Familia es este documento de 94 puntos en el que hay decenas de propuestas. No hay condenas sino un mensaje de esperanza para quienes se deciden a formar una familia, y quienes están afrontando los obstáculos de ese camino. 

MIRAR DE OTRO MODO

El documento presenta las dificultades de las familias. Lo hace sin miedo y las ve como una oportunidad. 

Por eso, los obispos piden a los cristianos que cultiven una mirada de comprensión y de esperanza ante realidades tan dolorosas, como la soledad o el fracaso matrimonial. 

Para el sí­nodo, ayudar a estas personas no significa decir que todo está bien. Significa tener el coraje de escuchar su dolor, acogerlas con ternura y buscar maneras de curar sus heridas.

PREPARACIÓN AL MATRIMONIO

Una de las ideas recurrentes del Documento es que se mejore la preparación al matrimonio. Hay acuerdo en que no es eficaz dar sólo cinco o seis clases antes de la boda. Aquí­ deben involucrarse mucho más las familias veteranas porque, si actúan con discreción y cariño, pueden ayudar a resolver los problemas normales de los primeros años de matrimonio. 

El Documento propone que las familias se impliquen más en la ayuda de otras familias, y no sólo en situaciones especiales sino también por ejemplo en el cuidado de los hijos, en su educación o en la atención de enfermos. 

APERTURA A LA VIDA Y EDUCACIÓN SEXUAL

Los obispos proponen que los padres se impliquen realmente en la educación sexual de sus hijos. 

Esa educación es vital para sus vidas: una afectividad estable es la clave de la felicidad y de la duración de un futuro matrimonio. 

Además, enseñar a entregarse y a amar es imprescindible para entender que cada hijo es fruto del amor.

PAREJAS QUE CONVIVEN

El texto se fija también en los jóvenes que no están casados pero conviven establemente. 

Dice que muchos de ellos viven la fidelidad y la apertura a la vida, que son elementos propios del matrimonio. Por eso proponen una atención especí­fica para ellos, para que se encaminen hacia la boda. Así­ aprenderán cómo la gracia del sacramento les puede ayudar a afrontar los desafí­os de ese proyecto juntos. 

FORMAR LA CONCIENCIA

Miren lo que dijo el Papa en el discurso de clausura del Sí­nodo:

FRANCISCO

"El primer deber de la Iglesia no es distribuir condenas o anatemas sino proclamar la misericordia de Dios, llamar a la conversión y  conducir a todos los hombres a la salvación del Señora".

En el caso de las personas divorciadas que se han vuelto a casar civilmente y que quieren volver a recibir los sacramentos, el sí­nodo propone que un sacerdote les ayude a formar la conciencia y a descubrir en qué situación están ante Dios. 

En concreto dice que "la conversación con un sacerdote, en el foro interno, contribuye a la formación de un juicio correcto sobre lo que obstaculiza la posibilidad de una participación más plena a la vida de la Iglesia y sobre los pasos que pueden favorecerla y hacerla crecer".

El documento del Sí­nodo recuerda que Juan Pablo II dijo que no es lo mismo una persona que ha sido abandonada injustamente, o quien ha destruido un matrimonio.

PERSONAS HOMOSEXUALES

En cuanto a las personas homosexuales, el Sí­nodo recuerda que Cristo "amó y murió por cada persona, sin excepciones", por lo que "cada persona, independientemente de su tendencia sexual, debe ser respetada en su dignidad, y acogida con respeto, evitando 'cualquier marca de injusta discriminación". 

También dice que "no se pueden establecer analogí­as entre las uniones entre personas homosexuales y el proyecto de Dios sobre matrimonio y familia". 

FAMILIAS EMIGRANTES 

El sí­nodo no cierra los ojos al drama de quienes escapan de la guerra o la pobreza y habla de estas personas que se han visto forzadas a dejar su paí­s para empezar una nueva vida.

Los obispos piden que las diócesis y parroquias trabajen para que se respete la dignidad de estas las personas.

Dice que deben ayudarlas y atenderlas teniendo en cuenta su cultura, sus creencias y sus tradiciones. 

En definitiva, los 94 puntos del rico documento tienen propuestas muy optimistas y sobre muchos otros temas. Por ejemplo, pide que se cuente con las mujeres en los procesos decisionales de la Iglesia; que los padres de familia no renuncien a proteger a su familia; que se cuente más con los abuelos y que las asociaciones trabajen para que se armonice el tiempo dedicado al trabajo y el que se dedica a la familia.