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Rome Reports

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Carlos Osoro, el cardenal que se plantó en un club para rescatar a una prostituta


El nuevo cardenal Carlos Osoro es lo que técnicamente se llama una vocación adulta. Decidió hacerse sacerdote cuando trabajaba como profesor.

CARD. CARLOS OSORO Arzobispo de Madrid (España) "Recuerdo que cuando comencé a dar clases en el colegio de La Salle de Santander vi que a aquellos muchachos les podí­a dar mucho mas de lo que yo enseñaba. Les podí­a dar a Jesucristo que era lo más importante".

Hace pocos años, cuando el cardenal Osoro era obispo en otra ciudad, fue muy aplaudido por rescatar a una mujer que era obligada a prostituirse. 

CARD. CARLOS OSORO Arzobispo de Madrid (España) "Me llama una chica con acento latinoamericano me vio vestido con la sotana de obispo a la salida de un hospital y me dice "Padrecito atiéndame por favor". Me cuenta que es que no le daban el pasaporte porque se lo tení­an retenido y estaba trabajando en un "club". "Y yo le dije "dime el lugar, yo aparezco por allí­ cuando termine de trabajar por la tarde y voy a buscarte, ya te saco yo". 

El cardenal Osoro recuerda que unas horas más tarde fue hasta el lugar donde trabajaba esta mujer decidido a no marcharse sin ella. 

CARD. CARLOS OSORO Arzobispo de Madrid (España) "Iba como voy vestido, así­ entré, y al inicio sentí­ un silencio absoluto y muy grande en el lugar donde entraba, que no era precisamente un lugar de oración,  y pregunte por la chica y estaba retirada en su trabajo y esperé ahí­. Pedí­ la cerveza y esperé ahí­ a que bajase en un silencio que se cortaba. Y luego bajó y pedí­ que me diesen el pasaporte de la chica, que no harí­a ninguna denuncia pero que me lo dieran. Y pues al cabo de un tiempo me tiraron el pasaporte". "Con ella me sigo escribiendo en estos momentos y lleva una vida muy sana y una vida de familia extraordinaria".

El cardenal de 71 años ha sido obispo de cuatro diócesis españolas. En ellas se ha caracterizado por tender puentes entre todas las sensibilidades, y por haber lanzado obras de ayuda social. Un modo de trabajar con el que el Papa Francisco se siente en su propia casa.