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Rome Reports

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Francisco se conmueve al recordar a mujer degollada por ser cristiana


San Bartolomé es una de las basí­licas menos conocidas de la Ciudad Eterna pero fue elegida por Juan Pablo II como el lugar dedicado a los mártires actuales. 

Francisco la visitó y en la puerta lo recibieron los más pequeños con gran alegrí­a y entusiasmo. Sin embargo, poco a poco el recuerdo de los mártires de los siglos XX y XXI cubrió la atmósfera de un respetuoso silencio.

Primero Francisco rezó unos instantes ante un nuevo icono con algunos martirios de las últimas décadas, como el asesinato de monseñor í?scar Romero y de otros cristianos, no solo católicos.

La ceremonia comenzó con un recuerdo doloroso: el de los obispos y sacerdotes secuestrados en los últimos años y de los que no se sabe nada.

ANDREA RICCARDI

Presidente, Comunidad Sant'Egidio

"Hoy, por una significativa coincidencia, se cumple el cuarto aniversario del secuestro de los obispos de Alepo, Boulos Yazigi y Gregorios Ibrahim, que ha rezado en esta iglesia. Por ellos pedimos la liberación, junto a Paolo Dall'Oglioâ?.

Tras una liturgia de la Palabra en recuerdo de los llamados "Nuevos Mártiresâ?, Francisco dijo que la Iglesia sale adelante gracias al testimonio de quienes viven su fe con coherencia, sean mártires o no. 

También señaló que en aquella basí­lica faltaba el icono de una mártir.

FRANCISCO

"Una mujer. No sé el nombre. Pero ella nos mira desde el Cielo. Yo estaba en Lesbos, saludando a los refugiados, y encontré a un hombre de unos 30 años, con tres niños. Me miró y me dijo: 'Padre, soy musulmán. Mi mujer era cristianaâ?.

El Papa contó que cuando llegaron los terroristas ordenaron a esa mujer que tirara al suelo el crucifijo. Ante su negativa fue degollada allí­ mismo, ante su marido.

FRANCISCO

"Este es el icono que traigo como regalo aquí­. No sé si ese hombre está todaví­a en Lesbos o si consiguió ir a otro lugar. No sé si ha sido capaz de salir de ese campo de concentración. Porque los campos de refugiados, muchos, son de concentración por la cantidad de gente. Son dejados ahí­. Los pueblos generosos que les acogen deben llevar este peso porque los acuerdos internacionales parecen más importantes que los Derechos humanos. Y este hombre no tení­a rencor. Él, musulmán, tení­a esta cruz del dolor llevada adelante sin rencorâ?.

A continuación Francisco rezó ante los restos de los mártires de los siglos XX y XXI, ante objetos litúrgicos o cotidianos que se han conservado de ellos. Por ejemplo, el breviario de Jacques Hamel, el sacerdote asesinado en su parroquia francesa por dos terroristas en julio de 2016.

De hecho, entre las personas que participaron en la ceremonia estaba su hermana Roselyne. 

Al terminar Francisco se reunió con un grupo de refugiados y una vez fuera de la basí­lica dirigió unas últimas palabras sobre esta crisis. Dijo que la civilización actual se encuentra ante una contradicción: porque no nacen niños pero al mismo tiempo se cierra la puerta a los migrantes.

FRANCISCO

"Esto se llama suicidio. Recemos�.

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