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Rome Reports

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Religiosa en Alepo: Los cristianos queremos quedarnos en Siria porque es nuestro hogar

Dentro de poco la guerra en Siria cumplirá 7 años, cientos de días de bombas, destrucción, miseria y batallas entre las que una ha sido especialmente cruenta: la que se libró durante 4 años en Alepo, la ciudad más grande de Siria. 

Quienes pudieron, se marcharon. Entre ellos muchos cristianos. De los 250.000 que había se estima que pueden quedar unos 30.000. 

SOR ANNIE DEMERJIAN
Religiosa de Jesús-María

“Se quieren quedar. Muchos cristianos se quedaron porque decían:“Este es nuestra casa, nuestro país, no vamos a marcharnos””.

Y junto a los cristianos se quedaron religiosas como sor Annie que ayudan a 1000 familias con lo más básico, desde una cesta con alimentos hasta pagar la electricidad. Ayuda a la Iglesia Necesitada les presta toda el apoyo posible para socorrer a quienes no pudieron o no quisieron abandonar una ciudad que se convirtió en un infierno.

SOR ANNIE DEMERJIAN
Religiosa de Jesús-María

“Intentamos ayudar todo lo que podemos con la cesta de alimentos. Ayudamos a 2.000 familias con ellas. Hemos pasado por muchas dificultades, especialmente durante el invierno. Recuerdo muchas ocasiones en las que las hermanas y yo nos hemos ido a dormir tiritando porque no había electricidad y, por tanto, no había calefacción. Muchas familias usaron la madera de sus sofás para calentarse”.

Han sido cuatro años muy duros en una ciudad totalmente dividida donde los cristianos han sido, en muchas ocasiones, blanco de los ataques de distintos grupos radicales. Alepo ha visto morir a muchos de sus ciudadanos y malvivir en el umbral de la pobreza a otros que gozaron de prosperidad económica en otro tiempo.

SOR ANNIE DEMERJIAN
Religiosa de Jesús-María

“Han sufrido mucho. Mantener su dignidad es lo más importante”.

Mantener su dignidad y también su fe, fortalecida y debilitada durante el conflicto. Por eso, Sor Annie pide oraciones. Primero para cambiar los corazones de quienes hacen la guerra y después para que los cristianos sirios no se sientan solos.

SOR ANNIE DEMERJIAN
Religiosa de Jesús-María

“Nos recuerda al mensaje de San Pablo de si una parte del cuerpo sufre, todo el cuerpo sufre. Eso nos hace sentir que somos una parte del Cuerpo, que todos somos un Cuerpo y que sufren con nosotros, que nos apoyan en todo”.

La ciudad de Alepo poco a poco vuelve a una relativa normalidad tras la batalla pero Siria sigue en guerra y con las bombas la posibilidad de que cada vez haya menos cristianos en la tierra donde se convirtió San Pablo.