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Rome Reports

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Nuncio en Damasco: “En Siria mueren más personas por falta de asistencia médica que por las bombas”


Un año más, al llegar el mes de marzo, hay que lamentar un triste aniversario. Se acaban de cumplir 7 años de guerra en Siria, un conflicto con demasiados actores en juego y en el que, sobre todo, han pagado y pagan las consecuencias los mismos: las mujeres y los niños.

La solución no parece cercana y por eso, frente al sufrimiento continuo de miles de inocentes, la Iglesia se ha hecho esta pregunta.

CARD. GUALTIERO BASSETI
Presidente, Conferencia Episcopal Italiana

“Frente a este escenario, me he preguntado muchas veces, ¿qué puede hacer la Iglesia para defender el bien precioso y fragilísimo de la paz y para proteger la dignidad humana?”

La respuesta que han puesto en marcha la Conferencia Episcopal Italiana, la Fundación AVSI y otras organizaciones internacionales ha sido ofrecer tratamiento gratuito a 40.000 pacientes durante tres años. Gracias a la iniciativa “Hospitales abiertos” dos hospitales en Damasco y uno en Alepo se beneficiarán de esta ayuda. Es un rayo de esperanza para miles de heridos de guerra y para muchas otras personas que, ante la escasez provocada por la contienda, tienen que tomar drásticas decisiones como elegir entre pagar un médico o comer.  

GIAMPAOLO SILVESTRI
Secretario Fundación AVSI

“Hoy cerca del 80% de la población siria vive en condiciones de pobreza. Hay unos 11 de millones que no pueden acceder a la asistencia sanitaria de los que el 40% son niños. Casi la mitad de los hospitales públicos han sido destruidos. Por eso, la necesidad de asistencia médica gratis y accesible a todos es enorme”.

CARD. MARIO ZENARI
Nuncio en Damasco

Se calcula que hay unos 400.000 o 500.000 muertos pero está comprobado que son muchas más las personas que mueren por falta de tratamientos médicos, de hospitales y de medicinas que las que mueren bajo las bombas”.

La guerra en Siria ya ha pasado a ese cajón de conflictos olvidados de la Humanidad pese a que su población sigue viviendo un infierno. Así es como el cardenal Zenari, nuncio en Damasco desde hace 9 años, ha definido en muchas ocasiones la situación en el martirizado país.

CARD. MARIO ZENARI
Nuncio en Damasco

“Para mí Siria es como el pobre hombre que bajaba de Jerusalén a Jericó y fue atacado por unos ladrones. No soy yo quien debe decir quiénes son los ladrones. La Comunidad Internacional puede ponerles el nombre que quiera. Son unos ladrones que han agredido a Siria, la han masacrado, la han golpeado y la han dejado al borde del camino. Esta es la imagen de Siria tras 7 años de guerra. Hay buenos samaritanos, como las organizaciones humanitarias o las iglesias, pero muchas veces, los buenos samaritanos también son el objetivo, o son víctimas de balas perdidas o bien los que están bajo el punto de mira”.

Según datos recientes de la Organización Mundial de la Salud, más de la mitad de los 111 hospitales públicos que tenía Siria ya no funcionan. Tampoco la mitad de los 1806 centros de salud. Además Siria ha perdido a la gran mayoría de sus profesionales sanitarios. Queda mucho por hacer hasta que llegue la ansiada paz. Mientras tanto, el desafío es lograr que se puede vivir en este infierno.