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Rome Reports

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Francisco reza en el lugar donde fue asesinado Pino Puglisi, el sacerdote que desafió a la mafia


Tras la Misa celebrada en Palermo el Papa se desplazó a la misión “Esperanza y Caridad” sostenida por Biagio Conte, un laico totalmente dedicado a los pobres. Allí almorzaría con pobres, migrantes y expresos.

“Es fontanero, un gran fontanero”.

Francisco recorrió las mesas saludando a los presentes, unos 160, y comió junto a ellos rebanadas de pan con aceite, pedazos de queso, arroz y platos típicos sicilianos como el cannolo, un riquísimo dulce con forma de pequeño tubo que preparan con exquisitez en esta región italiana.

“Damos gracias a Dios porque siempre nos protege. Le pedimos que nos acompañe siempre en el camino de la vida, que nos custodie, que nos dé trabajo y alegría en el corazón. Y mucho amor, Amén”.

Tras el almuerzo el Papa se dirigió al lugar central de la visita: al barrio de don Pino Puglisi. Primero se detuvo a visitar su parroquia, San Gaetano.

Y después visitó su casa. Allí fue recibido por esta imponente imagen: los habitantes del barrio colgaron de sus balcones sábanas blancas, símbolos del rechazo popular del yugo de la mafia. Fue una de las imágenes de la visita a Palermo. El Papa primero rezó en el lugar exacto donde asesinaron de un dispararon en la nuca al sacerdote en la mañana del 15 de septiembre de 1993, en el día de su cumpleaños. Hoy tendría 81.

Después visitó su casa, ahora convertida en museo. El padre Pino Puglisi era conocido como el sacerdote de la sonrisa amable que desafió a la mafia. Su preocupación social y su dedicación a los más jóvenes del barrio le costaron la vida. Al terminar la visita, entre las personas que saludaron al Papa estaba el hermano de Pino Puglisi. 

“Santidad, soy el hermano menor de don Pino Puglisi y este es mi nieto, Francisco”.

Sicilia entera reconoce la valentía del sacerdote. Los inicios de los años 90 fueron duros en Palermo. Un año antes habían sido asesinados los magistrados Giovanni Falcone y Paolo Borsellino. Juan Pablo II visitó a principios del 93 Palermo para pedir el fin de la violencia. La Iglesia reconoció beato a Pino Puglisi en el 2013, durante el pontificado de Benedicto XVI.