Utilizamos cookies propias y de terceros para mejorar nuestros servicios y mostrarle publicidad relacionada con sus preferencias mediante el análisis de sus hábitos de navegación. Si continua navegando, consideramos que acepta su uso. Puede cambiar la configuración u obtener más información política de cookies.

Rome Reports

Usted está usando un navegador desactualizado

Con el fin de ofrecer la mayor experiencia a nuestros visitantes utilizamos técnicas de vanguardia en desarrollo web que requieren un navegador moderno. Para poder visualizar esta página, usa Google Chrome, Mozilla Firefox o Internet Explorer 11 o superior.

Francisco saluda a los divertidos personajes (y gamberros) de la cultura popular italiana


No hay miércoles en el que la plaza de San Pedro no haya alguien que llame la atención: hay niños vestidos de papa, peregrinos que vienen en llama, otros con perros y algunos, como estos, vestidos de personajes tradicionales de la cultura popular italiana. En este grupo había más de 200.

Son bizarros, sinvergüenzas y cínicos, pero profundamente humanos y, siempre, siempre, saben sacar el lado positivo de las cosas como Giangurgolo de Calabria. 

“Ayer hice el recorrido más rápido o más breve de mi vida. Subí al autobús y después de 30 segundos exactos el conductor ordenó la evacuación porque el vehículo se estaba incendiando”.

Sandrone es un personaje popular de Módena. Representa al típico campesino de la región: un poco rudo, pero inteligente y astuto, aunque, esta vez un poco despistado...

“Está conmigo mi mujer Pulonia, que en este momento la he perdido de vista, y el hijo Sgorghìguelo que también él está perdido entre la multitud. Y querría pedir a alguien si podría hacer algo para salvar a nuestro presidente. La Guardia Suiza lo ha secuestrado y está en negociaciones con el Papa. Se dice que está jugando una partida de cartas, a la escoba, y no sé cómo terminará esto pero nosotros debemos irnos de aquí y tomar el autobús”.

Se refiere al presidente del Centro de Coordinación de las Máscaras Italianas: el nombre de su personaje es Dsèvod, de la región de Emilia Romagna.

No fue secuestrado por la Guardia Suiza ni tampoco se quedó jugando a las cartas con el Papa. Eso sí: le pudo saludar y llevarse un buen recuerdo.

“Decían que había sido secuestrado por la Guardia Suiza”.

“Nooo (risas). Conseguí que el Papa se hiciera una foto con nosotros, algo maravilloso, emocionante, algo que para nosotros es una recompensa. El Papa me ha dicho que lo que estamos haciendo es algo maravilloso y que hay que seguir haciéndolo. Cuando le pregunté: Santo Padre, ¿podemos hacernos una foto juntos, con los disfraces? Él me dijo: Sí. Hagámoslo. Ha sido precioso”.

Dsèvod dice que para ellos este gesto del Papa es una recompensa porque el objetivo de este grupo es ayudar a que estos personajes no caigan en el olvido. 

Son parte de la iconografía italiana, menos conocida a nivel internacional, pero fiel reflejo de la cultura popular de otro tiempo.