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Rome Reports

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Cómo la Iglesia y los médicos pueden colaborar ante enfermedades mentales


Una de cada cinco personas tiene problemas mentales. Pero no necesariamente graves. Se trata de dolencias leves como la ansiedad hasta problemas severos como la esquizofrenia grave. 

Durante esta conferencia, teólogos y psiquiatras se preguntaron sobre el papel de la oración y la meditación en el tratamiento de estas dolencias. Mientras que puede ser de ayuda ante problemas leves de salud mental, en los casos serios es imprescindible el tratamiento médico continuo.

STEPHEN M. STAHL
Profesor de Psiquiatría, Universidad de California
“Ante problemas psiquiátricos o psicológicos graves es mejor utilizar medicamentos. En condiciones más leves pueden mejorar con el estilo de vida, psicoterapia, meditación y la oración”. FLASH “Muchos problemas no tienen nada que ver con la química cerebral. Problemas con los hijos, con los cónyuges o los padres, es mejor tratarlos con ayuda psicológica. Los casos leves de depresión y ansiedad se pueden tratar también con ejercicio”.

P. ALBERTO CARRARA
Neurobioética, Pontificio Ateneo Regina Apostolorum
“Es muy importante evitar una visión dualista del ser humano, como una mente fuera del organismo y del cuerpo. Somos una unidad. Nada carece de sentido. Así que si eliges algo, primero tienes que entender de qué trata. Las drogas, o un determinado estilo de vida influirán en tu estructura biológica”.

Con esto en mente, ambos profesores dicen que el ejercicio o la meditación no pueden y no curarán un trastorno estructural o biológico. 

Situaciones peligrosas, como el suicidio y el abuso de drogas, pueden desarrollarse fácilmente en personas que no buscan ayuda desde que comienzan a aparecer los primeros signos. 

STEPHEN M. STAHL
Profesor de Psiquiatría, Universidad de California
“Nuestra sociedad cree que los problemas del espíritu o del estado de ánimo se deben a una debilidad personal. Se piensa que algo está mal en esa persona y debe tener miedo, avergonzarse y esconderlo. Si pide ayuda, significa que es débil y que no es bueno. Es una idea equivocada, porque impide que la gente identifique el problema y obtenga ayuda”.

El profesor Stahl considera que la manera de saber si una persona necesita ayuda o si se trata de un problema leve, es ver si las molestias le impiden cumplir las actividades diarias, desde estar con los demás hasta trabajar. 

Si es así, los niveles de ayuda, desde terapia básica hasta tratamiento médico más serio, pueden ayudar a una persona a recuperar el control y a recuperar el bienestar mental que le llevará a disfrutar de la vida.