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Rome Reports

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Silencio y reflexión en la celebración de la Pasión del Señor en el Vaticano


La ceremonia que recuerda la muerte de Jesús en la Cruz está cargada de silencio y reflexión.

Se comienza con el pontífice postrado, tumbado en el suelo, como aplastado por el dolor del pecado que ha llevado a Dios a morir humillado y solo.

Normalmente no es el Papa quien pronuncia una homilía en esta ceremonia. Se encarga el padre Raniero Cantalamessa, predicador de la Casa Pontificia.

P. RANIERO CANTALAMESSA

Predicador, Casa Pontificia

“Hoy, venerables padres, hermanos y hermanas, queremos contemplar el Crucifijo así como está: como el prototipo y representante de todos los rechazados, los desheredados y los descartados de la tierra”.

Durante la homilía Cantalamessa citó a Dostoevskij y a Martin Luther King.

Explicó que el Dios cristiano es un Dios difícil de entender para quienes todo lo tienen y fácil de entender para quienes lo han perdido todo. Como ejemplo recordó a los esclavos negros del sur de Estados Unidos. 

P. RANIERO CANTALAMESSA

Predicador, Casa Pontificia

“Es fácil intuir con qué espíritu cantaban bajo el solo o dentro de sus cabañas: 'Nadie sabe el dolor que he pasado; nadie salvo Jesús'".

" Jesús no solo ha devuelto la dignidad a los desheredados del mundo. Les ha dado una esperanza”.

El momento culminante de la ceremonia llegó con la adoración de la Cruz, donde se contempla el crucifijo entre sentimientos encontrados. Dolor y reconocimiento, vergüenza y gratitud a Cristo por el mal soportado y el amor demostrado.