Utilizamos cookies propias y de terceros para mejorar nuestros servicios y mostrarle publicidad relacionada con sus preferencias mediante el análisis de sus hábitos de navegación. Si continua navegando, consideramos que acepta su uso. Puede cambiar la configuración u obtener más información política de cookies.

Rome Reports

Usted está usando un navegador desactualizado

Con el fin de ofrecer la mayor experiencia a nuestros visitantes utilizamos técnicas de vanguardia en desarrollo web que requieren un navegador moderno. Para poder visualizar esta página, usa Google Chrome, Mozilla Firefox o Internet Explorer 11 o superior.

Cinco hechos que no se cuentan de la crisis de abusos y la Iglesia Católica


“La que aparece en la foto soy yo, cuando tenía seis años, en mi Primera Comunión, donde se me dijo que yo era mala y que cada cosa mala que hicera debería contársela al sacerdote. Y este es el sacerdote, que abusó de mí durante 12 años...” 

1. UNA PLAGA GLOBAL

La Iglesia Católica insiste en la necesidad de escuchar a las víctimas. Es preciso afrontar cara a cara un drama físico y moral que no admite justificación. Y es necesario reconocer la dimensión de un problema que afecta a toda la sociedad.

ANDREA IACOMINI
Portavoz, Unicef Italia
“En el mundo hay casi quince millones de chicas, una cifra impresionante, de entre 15 y 19 años, que aseguran haber sufrido violencia sexual a lo largo de su vida. Es una cifra enorme, que permite apreciar el alcance de un fenómeno que hoy, es un fenómeno oculto, pero que cuando se refiere a las chicas presenta datos elevadísimos. En UNICEF hemos realizado un estudio en 28 países. Hemos visto que el 90% de los adolescentes que han sufrido violencia sexual declaraba que el culpable de estos abusos, mayoritariamente, era una persona de la familia, dentro de las paredes de casa”.

En Europa, hay cinco países en los que una de cada 10 mujeres declara haber sufrido violencia sexual antes de los 15 años. 

En EEUU, unos 700.000 menores sufren violencia o maltrato cada año, según el International Center For Missing and Exploited Children. Esta misma institución revela que uno de cada diez menores sufre abusos sexuales. 

2. LOS INMIGRANTES HUYEN, SOBRE TODO, DEL ABUSO

En este contexto, a muchos les sorprende conocer el principal motivo que lleva a millones de personas a emigrar a otros países. 

ANDREA IACOMINI
Portavoz, Unicef Italia
“Muchos piensan que se desplazan por el cambio climático. Sí. Se mueven por la pobreza. Cierto. Se mueven por la superpoblación. Sí. Se mueven porque en Egipto una familia decide dar un futuro mejor a un hijo… También lo hemos hecho nosotros. Pero en el Africa Centro Occidental hay 12 millones de personas en movimiento, la mitad de ellos niños, que se mueven porque son víctimas de situaciones familiares extremas: Abusos, violencia doméstica. Por parte de parientes próximos. Este es el tema. Y muchos de estos chicos, cuando se les pregunta, te responden de un modo que parece que para ellos sea algo normal”.

3. SE REDUCEN LOS ABUSOS EN LOS ÚLTIMOS AÑOS

Cuando en agosto de 2018 se publicó el informe sobre abusos en la Iglesia Católica de Pensilvania hubo un número que llamó poderosamente la atención: 301 sacerdotes acusados. Eso sí, en un periodo de 70 años y se reconocía que solo dos casos están en proceso en la actualidad. 

Este último dato es relevante, porque en este comportamiento criminal de muchos sacerdotes y de quienes les encubrían, hay algo que ha cambiado de forma radical. 

Y es que en el año 2002, la Conferencia Episcopal de EEUU endureció las medidas contra los abusos, agilizó los procesos y estableció el criterio de informar a las autoridades civiles. Desde esa fecha ningún sacerdote, con acusaciones consistentes sobre abusos, podía permanecer en su cargo. El hecho es que el número de casos de abusos se ha reducido notablemente en los últimos años.

Según los expertos en Protección del Menor de la Universidad Gregoriana, la mayor parte de los abusos en la Iglesia de EEUU tuvieron lugar en la década de los 70 y los 80. En Alemania están concentrados en los años 70. Y en Australia, la incidencia mayor es aún anterior, en los años 50. 

Los católicos de hoy pagan las consecuencias de esos degenerados. 

4. SÍ SE HAN PUESTO MEDIDAS, Y FUNCIONAN

Al margen de los reglamentos o medidas de prevencion implantadas en un nivel diocesano, lo que apenas se cuenta es que desde el pontificado de Juan Pablo II, la Iglesia Católica fue una de las primeras instituciones internacionales en adoptar medidas. 

Años después, en 2010 Benedicto XVI establecía tres criterios clave:

En primer lugar, colaboración con las autoridades civiles en caso de abuso. Después, que la prescripción de los delitos pasaba de 10 a 20 años. Y por último, que se penalizaba la “adquisición, divulgación o posesión” de material pornográfico infantil. 

Estas medidas, han sido eficaces y han ayudado a sensibilizar a los obispos para que apartasen a los implicados.

ANDREA IACOMINI
Portavoz, Unicef Italia
“Está claro que cuando se entra en la esfera de la Iglesia, los abusos en la Iglesia, todo lo que ha ocurrido en los salones parroquiales, en ámbitos eclesiásticos, está claro que ha encontrado, lo hemos visto en los medios, años y años de personas que lo han tenido dentro y han esperado para contarlo. Porque tenían miedo, porque era algo vergonzoso, porque, a menudo, son situaciones incómodas... el chantaje. Pero esto ocurre en todos los casos. Yo creo que hoy la Iglesia está dando pasos enormes. Este Papa ha enviado realmente un mensaje y lo continua a dar, extraordinario”.

5. LA TRANSPARENCIA GANA TERRENO

Uno de los grandes problemas ante los abusos ha sido la ocultación de los casos, por miedo a escandalizar. Ahora el enfoque es diferente.

En EEUU se publican todos los años en la web los datos de abusos en la Iglesia. En Irlanda también se publican estos informes de las diócesis y órdenes religiosas. 

Francia ha comenzado en 2018 a aportar públicamente estos datos, así como Bélgica y Alemania, entre otros países

Y sobre todo ha cambiado la actitud de priorizar la atención a las víctimas para asumir la magnitud del drama. 

ANTONIO CARRÓN
Protección de Menores, Orden de Agustinos Recoletos
“Impacta mucho más, porque esa persona te cuenta que la confianza que tenía puesta en esa persona era completa, era total. Tenía una identificación de esa persona con su imagen de Dios. Entonces cuando esa confianza se rompe, la persona no es solo el abuso físico que ha sufrido, es un abuso interior indescriptible, es una herida en el corazón, es una herida en el alma que es muy difícil de reparar. Entonces, cuando uno descubre verdaderamente esa herida es cuando es capaz de cambiar un poco en su perspectiva interior”.

En este proceso, las víctimas tienen todo el derecho a marcar el camino y promover más contundencia y agilidad en la Justicia:

TIMOTHY LAW
Ending Clergy Abuse
“En primer lugar. Reformar inmediatamente el Derecho Canónico para que cualquier religioso que haya sido condenado por un único caso de abuso sexual a menores, no importa cuando tuviera lugar el delito, sea expulsado automáticamente del ministerio y expulsado del sacerdocio”.

Queda mucho por hacer en la lucha contra los abusos en la Iglesia. Pero es preciso reconocer que se ha emprendido un camino que arranca mirando a los ojos a las víctimas.