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Rome Reports

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Reabren complejo de catacumbas donde está el antiguo mausoleo de santa Elena


Uno de los tesoros históricos más impresionantes de Roma suele pasar desapercibido, ya que se encuentran debajo del suelo: Son las catacumbas. Una de ellas está en el complejo arqueológico “Ad duas lauros”. Son las catacumbas de san Marcelino y Pedro.

FABRIZIO BISCONTI
Responsable de las Catacumbas
“La conservación de las catacumbas es una operación muy difícil. Son muy frágiles por su humedad y su microclima es extremamente delicado. Son importantes, ya que son el testimonio más antiguo de la difusión del cristianismo en Roma y en todo el mundo cristiano antiguo”.

El complejo resguarda una edificación de gran importancia. Después de 1690 años de la muerte de Santa Elena, madre del Emperador Constantino, se puede recorrer el mausoleo en el que resguardaron sus restos hasta el siglo XI.

En principio, la edificación contaba con un poco más de 20 metros de diámetro, una imponente cúpula y estaba enriquecida con una fastuosa decoración, digna de toda una Emperatiz, como era venerada por los cristianos.

Este complejo nos revela parte de la historia del cristianismo, en especial las persecuciones sufridas por los primeros mártires. 

FABRIZIO BISCONTI
Superintendente de las Catacumbas
“En especial la persecución de Diocleciano, del IV siglo, donde murieron Pedro y Marcelino, los 2 mártires que fueron sepultados en las Catacumbas de Via Labicana o Via Casilina. Allí, luego se instaló el gran complejo constantiniano del mausoleo de su madre Elena, donde había una gran basílica circular que era un poco el centro de las catacumbas”.

Dentro de ella podemos encontrar esta impresionante pintura de Cristo junto a los apóstoles san Pedro y san Pablo. En ella se deja constancia de la veneración a los mártires Marcelino y Pedro, condenados a muerte en el año 304 d.C.

Hoy el complejo está abierto al público junto a un pequeño Anticuarium en el que se explica parte de su historia. Dentro de él piezas arqueológicas nos continúan revelando rastros del testimonio de fe de los primeros cristianos. 

Daniel Díaz Vizzi