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Victoria Robinson: Dios me perdonó. Hay vida después del aborto


Desde hace 20 años, Victoria Robinson da voz a los que no la tienen. Son los no nacidos a causa del aborto. Sin embargo, dice que su historia no comenzó de esta manera. 

VICTORIA ROBINSON
Save the Storks
“Desafortunadamente, hace 32 años decidí abortar. Me dijeron que no era un bebé, que era una masa de tejido, un grupo de células, que no había nada allí. Durante 13 años no entendí por qué sentía culpa y vergüenza. Finalmente, fui a un Centro de Recursos para el Embarazo, y dije a una mujer que necesitaba ayuda, porque no podía vivir de esa manera. Me dio asesoramiento post-aborto. Cambió mi vida. Me ayudó a darme cuenta de que Dios perdona cualquier pecado”.

Más tarde, Victoria Robinson se convirtió en directora ejecutiva de tres centros de embarazo, donde explica a mujeres y familias la decisión que arruinó su vida. También tiene la organización “Save the Storks”, o “Salva la Cigüeña”, que ofrece ecografías fuera de las clínicas abortistas en Estados Unidos. 

Victoria ha hablado con innumerables mujeres y dice que todas comparten una emoción: el miedo.

VICTORIA ROBINSON
Save the Storks
“Es desesperación. Es miedo. Están aterrorizadas. No saben qué hacer. Lo que necesitan es que alguien camine a su lado y les diga: 'No estás obligada al aborto'. Hay otras opciones. Está la adopción, tenerlo y hay recursos disponibles para ayudarles a salir adelante si deciden tener a su hijo”.

Victoria ya era madre de dos niñas cuando tuvo su aborto, abandonada por el padre de sus hijas. Después de la ruptura, dijo que su nuevo novio la alentó a practicar el aborto. 

VICTORIA ROBINSON
Save the Storks
“A las seis semanas no te sientes embarazada, no pareces embarazada. Luego alguien te mira y te dice: 'Cariño, sería egoísta traer a otro niño al mundo, apenas puedes cuidar a los dos que tienes y ahí no hay nada de todos modos'. Es como si te sacaran un diente”.

No se dio cuenta de que la criatura en su vientre era un bebé hasta que estuvo embarazada de nuevo y vio una ecografía a las ocho semanas, más o menos en el mismo momento en que tuvo el aborto anterior. Con pruebas contundentes, Victoria identificó que era un bebé, su bebé, y que le latía el corazón. 

VICTORIA ROBINSON
Save the Storks
“Me recuperé a través de asesoramiento post-aborto en un centro de recursos para el embarazo. Cambió mi vida porque me mostró que Dios me ama. Dios me perdonó, y me enseñó que hay vida después del aborto”.

Con su testimonio y con las ecografías de “Save the Storks”, miles de madres han reconsiderado qué significa la vida. Para Victoria, ver un simple latido del corazón la condujo directamente a un camino completamente nuevo.

Melissa Butz
Traducido por Carlos Kestler