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Rome Reports

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Malta autoriza llegada de barco de ganado que rescató a 52 migrantes a la deriva


La primera vez que el Papa Francisco salió de Roma fue para visitar la isla de Lampedusa. Allí denunció la situación de quienes mueren ahogados intentando llegar a Europa.

Han pasado siete años y la situación sigue siendo extrema. El 3 de julio, el carguero de ganado libanés Talia, en ruta de Libia a España, rescató a 52 migrantes a la deriva en el Mediterráneo.

“Estoy mal de salud, estoy mal. Estoy muy cansado, no tengo nada que comer”.

Eran 40 hombres y 12 mujeres con signos de hambre y agotamiento. Cuando el barco les salvó la vida, no se acabó su pesadilla, pues ningún puerto les autorizaba a desembarcar. Al final, el 8 de julio, Malta les dio permiso.

El único espacio libre en el barco era la zona reservada al ganado. El capitán Mohammad Shaaban y su tripulación distribuyeron la poca comida y agua que tenían, sin estar seguros de cuánto tiempo podrían seguir ayudándoles.

“La situación es mala. Estos emigrantes están en muy malas condiciones, pero este es un lugar para animales. Tenemos que atenderles”.

Aunque esta difícil etapa de su viaje ya ha terminado, su futuro sigue siendo una incógnita.

Es la dura realidad que Francisco denunció durante la misa en recuerdo de su viaje a Lampedusa. En su homilía habló de la terrible situación de quienes huyen de la violencia y la angustia, a su paso por Libia.

FRANCISCO
No podéis imaginar el infierno que se vive allí, en esos campos de detención. Estas personas venían con la única esperanza de atravesar el mar.

El Papa explicó que en Occidente sólo se conoce una versión suavizada de los horrores que innumerables personas continúan experimentando.