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Rome Reports

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Francisco reflexiona sobre Jesús como hombre de oración, durante la audiencia general


El Papa centró su meditación del día en el tema “Jesús, hombre de oración”. Con ella inicia un nuevo ciclo de catequesis centrado ahora en la oración en el Nuevo Testamento. 

Se detuvo en la escena del bautismo de Jesús para señalar que “en todos los momentos de la vida terrenal de Jesucristo, incluso en los más duros y amargos, Él no estaba solo y sin refugio: Él vivía en el Padre”.

RESUMEN DE LA CATEQUESIS DEL PAPA EN ESPAÑOL

Queridos hermanos y hermanas:

En nuestras catequesis sobre la oración, después de haber recorrido los testimonios del Antiguo Testamento, fijamos hoy nuestra atención en Jesús, que quiso comenzar su misión pública en el río Jordán, donde el pueblo reunido en espíritu de oración recibía de Juan un bautismo de penitencia. 

Y aunque Jesús no lo necesitaba, quiso ser bautizado en obediencia a la voluntad del Padre y en solidaridad con nuestra condición humana. Jesús no es un Dios lejano, no tomó distancia del pueblo pecador y desobediente, sino que se unió a su oración, y se sumergió en las mismas aguas de purificación, no por sí mismo, sino por todos nosotros, pecadores. 

Ya desde el inicio de su misión, quiso ponerse a la cabeza del pueblo penitente, para abrirle camino e invitarlo a seguirlo. Esta es la novedad de la plenitud de los tiempos: el Hijo de Dios bajó del cielo por todos nosotros, hombres y mujeres, haciéndose nuestro hermano, y continúa elevando su oración filial al Padre junto con la humanidad y por de toda la humanidad. 

San Lucas evidencia el clima de oración en el que se dio el bautismo: mientras Jesús estaba en oración, se abrió el cielo y descendió el Espíritu Santo, y se oyó la voz del Padre, que proclamó la verdad sobre Él: «Tú eres mi Hijo, el amado, en ti me complazco». Por eso, en todos los momentos de la vida terrenal de Jesucristo, incluso en los más duros y amargos, Él no estaba sólo y sin refugio: Él vivía en el Padre, y su oración personal se transformará, en Pentecostés, en la oración de todos los bautizados en Cristo.

Saludo cordialmente a los peregrinos de lengua española. Que el Señor Jesús nos conceda la gracia de hacer que su oración, que es diálogo de amor con el Padre, se convierta también en nuestra, con la seguridad de que Dios nos ama, nos perdona y nos invita a vivir como hijos e hijas suyos en intimidad con Él. Que Dios los bendiga a todos. 

Javier Romero