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Rome Reports

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Francisco explica por puntos cómo era la oración de Jesús


El Papa reflexionó sobre cómo Jesús incluso en los momentos de éxito “dedicó tiempos para la oración, para retirarse y estar a solas con el Padre”. 

Señaló que esos diálogos “íntimos” con Dios Padre “son como un timón que guía su misión en el mundo”. 

Francisco también expuso algunas características que debe tener la oración. Destacó que debe ser un “espacio de silencio para cultivar la propia vida interior y encontrar el sentido a lo que hacemos. Sin vida interior nos volvemos superficiales, inquietos, ansiosos; huimos de la realidad y de nosotros mismos”. 

RESUMEN DE LA CATEQUESIS DEL PAPA EN ESPAÑOL:

Queridos hermanos y hermanas:

Continuamos reflexionando sobre la oración, y hoy contemplamos a Jesús como maestro que, con su ejemplo, nos enseña a orar. Es interesante ver que, aun en los momentos de mayor entrega a los pobres y enfermos, siempre dedicó tiempos para la oración, para retirarse y estar a solas con el Padre, para escucharlo y acoger su voluntad. 

Estos diálogos íntimos con Dios Padre son como un timón que guía su misión en el mundo. El ejemplo de Jesús nos lleva a deducir algunas características de la oración cristiana. Sobre todo, es un medio para ofrecer a Dios toda la jornada, nos dispone a la escucha y al encuentro, nos abre un horizonte grande y nos ensancha el corazón. 

En segundo lugar, la oración es un arte que se debe practicar con insistencia, con perseverancia. Requiere una disciplina, un ejercicio y produce en nosotros una trasformación progresiva: nos hace fuertes en la tribulación y nos da la gracia de estar sostenidos por Aquel que nos ama y nos protege siempre.

Otra característica de la oración es la soledad. Todos necesitamos un espacio de silencio para cultivar la propia vida interior y encontrar el sentido a lo que hacemos. Sin vida interior nos volvemos superficiales, inquietos, ansiosos; huimos de la realidad y de nosotros mismos. 

Por último, la oración nos ayuda a percibir que todo viene de Dios y hacia Él se dirige, y nos enseña a relacionarnos con Él y con todo lo creado. 

Saludo cordialmente a los fieles de lengua española que siguen esta catequesis a través de los medios de comunicación. Pidamos a Jesús que nos ayude a redescubrirlo — a través de la lectura orante y cotidiana del Evangelio— como maestro de oración, y dispongámonos a aprender en su escuela. Así encontraremos la alegría y la paz, que solamente Él nos puede dar. Que Dios los bendiga. 

Javier Romero