Utilizamos cookies propias y de terceros para mejorar nuestros servicios y mostrarle publicidad relacionada con sus preferencias mediante el análisis de sus hábitos de navegación. Si continua navegando, consideramos que acepta su uso. Puede cambiar la configuración u obtener más información política de cookies.

Rome Reports

Usted está usando un navegador desactualizado

Con el fin de ofrecer la mayor experiencia a nuestros visitantes utilizamos técnicas de vanguardia en desarrollo web que requieren un navegador moderno. Para poder visualizar esta página, usa Google Chrome, Mozilla Firefox o Internet Explorer 11 o superior.

“El objetivo del Servicio Jesuita a Refugiados es que un día no sean necesarios”


En 2019, la cifra de personas desplazadas por la fuerza se incrementó en un 13%. Una de cada 97 personas en todo el mundo se ha visto obligada a abandonar su hogar.

A través del Servicio Jesuita a Refugiados (conocido como JRS por sus siglas en ingles), desde 1980, la Compañía de Jesús atiende este drama. Actualmente están presentes en 56 países.

Íñigo Alcaraz es uno de los jóvenes jesuitas que colabora con este proyecto. Estuvo en el Campo de Doro, donde viven unos 60 mil refugiados sudaneses en Sudán del Sur.

Relata cómo le cambió la vida al entablar una amistad con un refugiado, padre de familia.

ÍÑIGO ALCARAZ, SJ
Servicio Jesuita a Refugiados, JRS
“Me atreví a preguntarle pregunté por qué le faltaba un brazo y me dijo que cruzando un río, viviendo al sur, un cocodrilo le había quitado el brazo. Allí tenías a un señor que estaba introduciéndome a mí a ese mundo, con ese bagaje detrás y capaz de mirar adelante a la vida, cuando yo mismo diría que no se podía seguir adelante. Y él allí tirando de su familia y mejorando la vida de sus conciudadanos”. 

Pero Íñigo también relata los momentos tensos y la falta de seguridad en la zona. En una ocasión vivió en carne propia un ataque a las organizaciones que hacen vida con los refugiados.

ÍÑIGO ALCARAZ, SJ
Servicio Jesuita a Refugiados, JRS
“Fue muy bonito ver cómo se valora el trabajo realiza el JRS. Yo creo que es su valor añadido: No damos servicios, acompañamos y vivimos junto a los refugiados y les escuchamos y atendemos sus demandas. Fue impresionante ver cómo los mismos refugiados iban por nuestra defensa. Fue bonito ver cómo para ellos no somos una empresa más o una organización más. Para ellos somos hermanos”.

En Sudán del Sur, el JRS tiene tres grandes proyectos. Una línea educativa, apoyando a los colegios en los campos de refugiados y a los de la población local; una línea pastoral, ayudando a párrocos y catequistas; y una línea psicosocial.

ÍÑIGO ALCARAZ, SJ
Servicio Jesuita a Refugiados, JRS
“Atendiendo problemas de los propios refugiados, que ellos mismos demandan, Entre ellos, los jóvenes con el alcoholismo y las drogas, el problema de los abusos sexuales en los campos de refugiados. Cómo atender a los diversos desafíos que ellos tienen. El trauma que ellos arrastran, de la violencia que han vivido y de la huida, que muchos huyen y sufren los problemas de la huida”.

Dice que la pandemia ha presentado nuevos retos para atender este drama. Pero al mismo tiempo destaca el crecimiento en la gestión de los equipos locales, dándole a los equipos internacionales nuevos desafíos.

Este joven jesuita dice que el objetivo del Servicio Jesuita a Refugiados es uno: Desaparecer. Eso significaría un mundo sin refugiados ni desplazados, un mundo con plena justicia social. 

Daniel Díaz Vizzi