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Rome Reports

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Tras visitar barrio de yihadista que mató a su hijo lanza proyecto para frenar odio en Francia


Se llama Latifa y es de origen marroquí. Perdió a su hijo en un atentado fundamentalista en Francia. 

El asesino Mohammed Merah fue abatido por la policía. Pero ello decidió ir a la localidad donde éste vivía para entender lo que pasó.

Por la calle, preguntó a unos jóvenes si conocían al asesino.

LATIFA IBN ZIATEN
“Me acerqué a dos de ellos y les pregunté dónde vivía el asesino de mi hijo. Me miraron y me preguntaron: Pero señora, ¿usted no ve la tele? ¿No lee los periódicos? Mohammed Merah es un mártir, un héroe del Islam. Puso a Francia de rodillas”.

“Yo les miré y les pregunté si sabían quién era yo. Les dije que era la mamá de Imad y que cómo podían decir que Mohammed era un mártir. En realidad era un asesino. Entonces se levantaron y me rodearon. Creí que también había llegado mi hora”.

Sin embargo no fue el fin. Lo que ocurrió fue el principio de otra historia porque Latifa conmovió a los jóvenes.

LATIFA IBN ZIATEN
“Me dijeron que sentían lo que yo estaba viviendo y que era una mujer valiente por ir hasta allí a buscar al asesino de su hijo. Uno dijo: Mi mamá no haría eso. Cuando salgo de casa me dice que ojalá no regrese”.

Latifa dice que todo cambió desde ahí. Vio cómo el odio crece en personas que se sienten abandonadas. 

Por eso fundó una organización llamada IMAD, para apoyar a jóvenes de barrios como ese. 

Su labor le valió el premio Zayed, fruto de la alianza por la fraternidad que firmaron el Papa y el Gran Imán de Al-Azhar.

LATIFA IBN ZIATEN
“Estaba muy emocionada, muy contenta. Es un premio que me ayudará a trabajar más por los jóvenes.

Fue un orgullo y espero algún día poder ver al Papa Francisco. Es un hombre que admiro y un hombre que abre caminos de paz. Es extraordinario. Que Dios lo proteja”.

El Premio Zayed se entrega a todos aquellos que construyen puentes entre personas de distintas religiones. 

Esto es justo lo que está haciendo Latifa, ayudando a muchos jóvenes de barrios marginales de Francia para que no caigan en la trampa del odio. 

Javier Romero / Pamela Young