Utilizamos cookies propias y de terceros para mejorar nuestros servicios y mostrarle publicidad relacionada con sus preferencias mediante el análisis de sus hábitos de navegación. Si continua navegando, consideramos que acepta su uso. Puede cambiar la configuración u obtener más información política de cookies.

Rome Reports

Usted está usando un navegador desactualizado

Con el fin de ofrecer la mayor experiencia a nuestros visitantes utilizamos técnicas de vanguardia en desarrollo web que requieren un navegador moderno. Para poder visualizar esta página, usa Google Chrome, Mozilla Firefox o Internet Explorer 11 o superior.

El cardenal Ratzinger y los abusos: Qué hizo para afrontar esta plaga


Corría el año 2010 cuando en los archivos de este ministerio del Vaticano encontraron una vieja carta de 1988 firmada por el cardenal Ratzinger.

En ella, el entonces prefecto para la Doctrina de la Fe, hacía notar al presidente del Pontificio Consejo de los Textos Legislativos un fallo grave en la gestión de casos de abuso sexual: que los sacerdotes no eran procesados por un tribunal.

Para expulsarlos del sacerdocio se recurría a una fórmula condescendiente: la dispensa de sus obligaciones de clérigo. Era una gracia, un favor. Era la misma receta que se aplicaba a personas que pedían abandonar esa condición por otros motivos.

MONS. JUAN IGNACIO ARRIETA
Secretario, Pontificio Consejo Textos Legislativos
“O sea, él decía: estamos concediendo una gracia, que es un beneficio, a gente que hay que juzgar”.

Monseñor Arrieta explica que para luchar contra los abusos, el cardenal Ratzinger inició un proceso a contracorriente que duraría años. Culminaría en el 2001, cuando la Congregación para la Doctrina de la Fe consiguió la competencia para juzgar los casos de presunto abuso sexual. Hasta entonces eran otras las congregaciones que seguían el criterio de no hacer juicios y otorgar dispensas. 

P. FEDERICO LOMBARDI
Exportavoz del Vaticano
“Ratzinger tuvo un papel importante en dos aspectos. Que su congregación adquiriera las competencias para gestionar procesos evitó que los casos de abuso sexual fueran tratados por distintos dicasterios y, y por tanto bajo criterios diferentes. Esto fue muy útil. La otra importante fue trabajar por una reforma del Derecho penal canónico, que hizo los procesos más rápidos y eficaces”.

Pero todos estos cambios no fueron suficiente para destapar la doble vida de abusadores como Marcial Maciel, cuya buena fama en el Vaticano estaba fuera de toda discusión. 

GERARD O'CONNELL
Vaticanista “America Magazine”
“Uno o dos años antes de que falleciera Juan Pablo II, Maciel organizó una gran celebración por lo que creo que eran sus 60 años de sacerdote. Estaban presentes hasta 20 cardenales de la curia romana o que vivían en Roma e incluso Juan Pablo II mandó un mensaje de felicitación”.

El Vaticanista Gerard O'Connell vivió de cerca la caída de Maciel y las primicias del Boston Globe en Estados Unidos. Dice que las revelaciones de este periódico terminaron por abrir los ojos en Roma.

GERARD O'CONNELL
Vaticanista “America Magazine”
“Fue el principio de lo que yo llamo la Gran Iluminación en la Iglesia católica.
Hasta ese momento a Juan Pablo II le costaba creer que un sacerdote pudiera hacer algo semejante. De hecho no se fiaba de las acusaciones por la experiencia que vivió en la Polonia comunista. Allí vio cómo se intentaba dañar la credibilidad de los sacerdotes ante la gente y pensó durante mucho tiempo que estas acusaciones eran del mismo tipo”.

Maciel tenía fuertes apoyos dentro del Vaticano y jugó a su favor la ortodoxia y el éxito de la congregación que había fundado. De hecho, Francisco recordó cómo Joseph Ratzinger no consiguió obligarle a retirarse hasta que fue elegido Papa.

FRANCISCO
“Juan Pablo II, intentando entender la verdad, hizo una reunión. Y Joseph Ratzinger fue allí con la carpeta y todas sus cartas. Y cuando volvió dijo a su secretario: 'Ponlas en el archivo, ganó la otra parte'. No debemos escandalizarnos por esto, son los pasos de un proceso. Pero después, cuando fue elegido Papa, la primera cosa que dijo fue: 'Trae del archivo esas cartas'. Y empezó”.

Así las cosas, se podría decir que fueron dos los grandes obstáculos que tuvo que superar Ratzinger como prefecto para la Congregación de la Doctrina de la Fe. Por un lado los obstáculos jurídicos que demostraron lo poco que el derecho penal canónico se había desarrollado. Por otro lado, el otro gran obstáculo, y quizás el más difícil de superar, fue la mentalidad de la época.

Javier Romero