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Rome Reports

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Cinco métodos de represión de la libertad religiosa en China.


Hace pocos días la policía de Hong Kong detuvo al obispo emérito de la ciudad, el cardenal Joseph Zen, de 90 años y le mantuvo encarcelado durante unas horas. Le acusaban de respaldar un fondo de ayuda para atender a los encarcelados por las protestas contra el régimen que comenzaron en 2019. El hecho de no respetar a una persona anciana, de alto rango en la Iglesia, refleja la impunidad con que actúan las autoridades chinas.

Por desgracia, la detención del cardenal Zen no es un hecho aislado en un país donde la Constitución reconoce oficialmente la libertad religiosa. Un reciente informe de la organización Open Doors sitúa a China entre los países donde más se persigue la práctica religiosa. Y lo hacen con todos los recursos a su alcance. Vamos a verlo. 

  1. MANIPULACIÓN

En primer lugar, el régimen comunista se empeña en alimentar la confusión, en presentar la religión como algo nocivo y ajeno a la cultura china. 

Estudiantes católicos de fuera de China denunciaron públicamente hace dos años la manipulación explícita de las enseñanzas de Jesús. Un libro de texto oficial, editado por una Universidad del Estado, incluía la conocida escena de Jesús en el momento de juzgar a una mujer sorprendida en adulterio. 

Al principio, todo encaja. Sobre todo cuando tras pedir Jesús que lance la primera piedra quien esté libre de pecado. El problema es que cuando todos dan un paso atrás, Jesús termina lapidando él mismo a la mujer con este argumento: “Yo también soy un pecador. Pero si la ley la aplicaran hombres sin pecado, la ley estaría muerta”. 

  1. PROHIBICIÓN A LOS JÓVENES

Al Partido Comunista le preocupa la formación de los más jóvenes, que no se dejan engañar por la propaganda oficial. 

En muchas regiones del país está prohibido a los menores de 18 años entrar en una parroquia, una mezquita o cualquier tipo de establecimiento religioso. En el caso de los cristianos, lógicamente no se puede bautizar a menores de 18 años. Esto es lo que lleva a muchas personas a practicar su fe de forma clandestina, en iglesias domésticas, fuera de los templos autorizados. 

  1. MONITORIZACIÓN

Todas las actividades religiosas están controladas. La mayoría de los templos cuentan con cámaras de vigilancia que registran tanto a los pastores cuando hablan, como a aquellos que asisten a las ceremonias. 

Entre las recomendaciones que reciben los pastores de las iglesias autorizadas por el Gobierno está la de ensalzar las bondades del régimen. Incluso algunos pastores denunciaron el año pasado que les habían pasado un guión con nueve elementos para destacar sobre la doctrina del presidente Xi Jinping. 

  1. DISCRIMINACIÓN LABORAL

Los funcionarios y empleados estatales, que son en porcentaje muchos más que en un país con economía de mercado, le deben lealtad al Partido Comunista. Profesores y empleados sanitarios deben participar activamente en las actividades del Partido. Los cristianos o quienes profesen cualquier otra religión son excluidos de cualquier promoción laboral. 

Esa es la realidad en las empresas públicas, pero las privadas (sometidas al control estatal) también reciben presiones en caso de que cuenten con personas que profesan alguna religión.  

  1. ARRESTOS Y DETENCIONES

El reciente arresto, que le deja en libertad bajo fianza, del cardenal Zen no es un hecho aislado. Justo hace un año, en mayo de 2021, el obispo católico de la provincia de Henan, Joseph Zhang Wizhu fue detenido durante meses junto a un grupo de sacerdotes y estudiantes de Teología. 

Poco después, durante el pasado verano, cuatro cristianos protestantes fueron condenados a penas de entre 18 meses y seis años, por vender dispositivos electrónicos que permitían leer la Biblia. Son algunos ejemplos de la arbitrariedad del régimen en materia religiosa.

La persecución, que en algunos casos lleva al martirio, siempre es semilla de nuevos fieles. La realidad es que el número de cristianos en China ha crecido de forma constante en los últimos años. Open Doors estima que hay 96,7 millones de fieles en la actualidad, de los que la mayoría pertenecen a iglesias protestantes. 

AO.