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Rome Reports

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¿Por qué preocupa la deriva del Sínodo Alemán?


El hecho de que la Santa Sede haya enviado una seria advertencia a los responsables del Camino Sinodal en Alemania es preocupante. Una declaración en la que se advierte que: 

“No sería lícito aplicar en las diócesis, antes de llegar a un acuerdo con la Iglesia Universal, nuevas estructuras o doctrinas, que representarían una herida a la comunión eclesial y una amenaza a la unidad de la Iglesia”.

Y se recuerda una carta del Papa, enviada en junio de 2019, en la que textualmente decía que: 

“La Iglesia Universal vive en las iglesias particulares, así como las iglesias particulares viven y dan fruto en la Iglesia Universal. Pero si separan del cuerpo eclesial se debilitan, se marchitan y mueren”. 

Son términos contundentes, que advierten de una posible ruptura. Y lo hacen por una razón. Hace unos meses, en el pasado mes de febrero, el Camino Sinodal Alemán aprobó una serie propuestas que difícilmente encajan en la doctrina católica. 

Una de ellas es la “reevaluación magisterial de la homosexualidad”, con la bendición de las parejas de un mismo sexo que ya numerosos párrocos alemanes han puesto en práctica, o la aceptación de candidatos homosexuales al sacerdocio, por poner algunos ejemplos.

Otra medida aprobada en febrero de 2022 se encuadra en el ámbito teológico, pero también tiene consecuencias prácticas. En la Iglesia Católica siempre se han considerado fuentes de la Revelación la Biblia, la tradición y el magisterio. El Sínodo de Alemania incluye tres más: la ciencia teológica, los signos de los tiempos y el sentir del Pueblo de Dios. 

Es una declaración que se escapa a lo que debería ser un Sínodo local y que afectaría a toda la Iglesia. Por ello, en una entrevista a medios jesuitas, realizada hace unos meses, el Papa se refería a estos movimientos asegurando que: “En Alemania hay una muy buena Iglesia Evangélica. No necesitamos dos”. 

Para entender las diferencias de quienes lideran este Camino Sinodal en Alemania con la doctrina de la Iglesia, basta recordar que hace pocos días la presidente del Comité Central de los Católicos Alemanes, Irme Stetter-Karp, escribió un artículo en un diario nacional defendiendo el aborto. Esta posición de la co-presidente del Camino Sinodal ha generado una campaña de firmas en su contra durante el presente verano. 

El hecho es que hay voces muy críticas con la deriva del proceso. Una de las más respetadas es la del cardenal Kasper, persona de confianza del Papa Francisco. En referencia al Camino Sinodal en Alemania ha asegurado que 

“Renovación no significa intentar algo nuevo en cada momento y reinventar la Iglesia. Renovación significa, como se señala en el Antiguo Testamento, convertirse cada uno gracias al Espíritu de Dios y recibir un nuevo corazón”. 

La advertencia del Vaticano al Sínodo Alemán ha sido recibida con irritación por la mayoría de sus líderes, que han protestado por la falta de diálogo de la Santa Sede. El problema es que en el mes de septiembre tienen una nueva cita, en la que hay presión para aplicar medidas concretas y poner en marcha los textos que han ido aprobando hasta ahora. Por eso ha sido tan necesaria la nota del Vaticano. 

AO