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Rome Reports

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Francisco resume en cinco puntos cómo predicaba Jesús


Francisco entró en el Aula Pablo VI del Vaticano ayudado por su bastón. Felicitó a los peregrinos por la semana de oración por la unidad de los cristianos y continuó su ciclo de catequesis para explicar cómo predicaba Jesús. Explicó sus cinco señas de identidad. La primera es la alegría. Dijo que sin ella, no se puede hacer llegar el Evangelio porque es una buena noticia.

FRANCISCO
Un cristiano triste puede hablar de cosas preciosas, pero todo es en vano si el anuncio que hace no es feliz. Decía un pensador: un cristiano triste es un triste cristiano. No olvidar esto.

La segunda seña de identidad de Jesús es que su predicación es liberadora. Por tanto, un buen cristiano no hace proselitismo ni impone pesos ni sentimientos de culpa a los demás.

FRANCISCO
Cierto, seguir a Jesús implica algún ascetismo y sacrificios. Por otro lado, por cada cosa bonita que pide, ¡cuánto más lo es la realidad decisiva de la vida! Pero el que da testimonio de Jesús muestra la belleza de la meta antes que la fatiga del camino.

Francisco puso un simpático ejemplo. Dijo que, quien hace un viaje, cuenta las cosas bonitas que ha visto. No las horas que duró ni la cola en el aeropuerto.

La tercera seña de identidad del mensaje de Jesús es que trae la luz. Francisco explicó que curiosamente, ningún pasaje de la Biblia antes de Cristo cuenta la curación de un ciego. Dijo que es una señal de la venida del Mesías.

El cuarto rasgo del mensaje de Jesús es que es sanador. Francisco dijo que trae la cura para el pecado, un mal sin ningún remedio humano.

FRANCISCO
La buena noticia es que, con Jesús, este antiguo mal, el pecado, que parece invencible, ya no tiene la última palabra. Puedo pecar porque soy débil. Cualquiera de nosotros puede, pero esa no es la última palabra. La última palabra es la mano tendida de Jesús que te levanta del pecado. “Y padre, ¿esto cuándo lo hace?” ¿Una vez? No. ¿Dos veces? No. ¿Tres? No, siempre.

El último rasgo del mensaje Jesús, dijo el Papa, es que es sorprendente porque anuncia el perdón de Dios en los momentos menos esperados.

FRANCISCO
Dios lo olvida todo. ¿Y eso cómo? Sí, olvida todos nuestros pecados. Los olvida, para esto no tiene memoria
“Pero padre, yo hago siempre las mismas cosas”... ¡Y Él hará siempre las mismas! ¡Perdonarte, abrazarte! Por favor, no perdamos la confianza en esto.

Francisco concluyó su catequesis añadiendo que este mensaje de Jesús está especialmente dirigido a los pobres e invitó a los peregrinos a no olvidarse nunca de ellos.

RM