El 23 de abril de 2025 se vivió otro momento histórico: los restos de Francisco salían por última vez de Santa Marta para el velatorio público.
En la basílica de San Pedro, estuvo cuatro días. Largas colas y fieles de todo el mundo le rindieron un último homenaje.
Pero la muerte del papa también trajo consigo nuevos cambios. Francisco quería que todo fuese mucho más simple. Por eso, su cuerpo no reposó en una estructura elevada llamada catafalco como sí lo hicieron sus predecesores.
P. LEONARDO CARDOZA
Doctor en Liturgi
Lo encontramos directamente en el féretro, descubierto. Esta también es una diferencia a muchas cosas que se pensaban que no iban a ser de este modo, descubierto igualmente, digamos, podemos observar, mirar al papa Francisco. Y siguen, sin embargo, no modificados los ritos que tienen que ver con la celebración de la misa exequial.
Tras tres días de capilla ardiente en San Pedro, se realizó el cierre del féretro. Estuvieron presentes algunos familiares del argentino.
Tras leer el Rogito, un texto en latín sobre la vida y obra del papa Francisco, se introdujo en un tubo de metal con el sello de la Oficina de las Celebraciones litúrgicas del pontífice. Después, se introdujo en el ataúd junto a las monedas y medallas acuñadas durante los años de Francisco al frente de la barca de Pedro.
El Maestro de ceremonias Diego Ravelli fue el encargado de cubrir el rostro del papa con un velo blanco y, después, se cerró para siempre el ataúd de Francisco.
Ana Torres




















