Beatriz Alonso de Medina
El 13 de mayo de 1917, en un pequeño pueblo perdido de Portugal, tres niños aseguraron haber visto a la Virgen María. Eran Jacinta, Francisco y Lucía. Tenían 7, 9 y 10 años.
Lo que comenzó como el relato imposible de tres pastores terminó convirtiéndose en una de las devociones marianas más influyentes del mundo contemporáneo.
Las apariciones de Fátima estuvieron marcadas por un elemento: los llamados “tres secretos”. Mensajes que, según los niños, la Virgen les habría confiado en forma de profecías.
Los dos primeros los reveló la propia Lucía en sus memorias en 1941. Eran la visión del infierno y el anuncio de la II Guerra Mundial. Pero el tercero permaneció oculto mucho tiempo.
PABLO RIOJA
Escritor y periodista
El tercer secreto de Fátima tardaron décadas y décadas, y décadas, y no se cumplió cuando la Virgen dijo que se tenía que decir, no se dijo y pasó mucho tiempo hasta que creo Juan Pablo II lo cuenta bien.
Aunque el tercero se escribió en 1944, Lucía pidió no revelarlo hasta 1960. Y, cuando llegó la fecha, el Vaticano decidió no publicarlo.
21 años después, un 13 de mayo, día de Fátima, pasó esto: Juan Pablo II recibió un disparo durante la audiencia general. El papa siempre estuvo convencido de que sobrevivió gracias a la intervención de la Virgen.
ODER SLAWOMIR
Postulador de la Causa de Juan Pablo II
Él mismo dijo: "Un hombre disparó y otra mano, la mano de la Virgen hizo recorrer esa bala" salvaguardando prácticamente todos los órganos vitales de su cuerpo. De hecho, los médicos, en el momento de la intervención, quedaron sorprendidos porque el recorrido de la bala dentro de su cuerpo rozó los órganos vitales sin dañarlos. Es inexplicable, científicamente inexplicable.
Para Juan Pablo II, el atentado y el mensaje de Fátima estaban profundamente conectados. Y lo leyó como una de las profecías.
ODER SLAWOMIR
Postulador de la Causa de Juan Pablo II
Tanto es verdad que resulta que todavía en fase de convalecencia se hace llevar toda la documentación que se refiere a aquel caso. La lee y seguramente hace una lectura personal, una lectura a la luz de aquello que era, y de aquella revelación hecha por la Virgen con las visiones. El secreto ligado.
El Vaticano terminó publicando el tercer secreto de Fátima en el año 2000, con Juan Pablo II. Decía que había un “obispo vestido de blanco que cae muerto bajo disparos”.
A partir de entonces, la relación entre el papa polaco y Fátima se volvió inseparable. Juan Pablo II peregrinó varias veces al santuario portugués y en 1984, donó a la Virgen la bala de aquel atentado que, ahora, lleva dentro de la corona.
A día de hoy y más de cien años después de aquellas apariciones, Fátima continúa atrayendo a millones de peregrinos y sigue siendo uno de los lugares donde historia, fe y misterio continúan entrelazándose.


