Beatriz Alonso de Medina
Con el balón ya rodando en el Mundial, millones de personas volverán a compartir una misma pasión: el fútbol.
Entre esos aficionados también está León XIV, que, desde que comenzó su pontificado, ha dejado claro que el deporte ocupa un lugar especial entre sus aficiones.
Coincidiendo con el inicio del Mundial, el pontífice publicó un mensaje en sus redes sociales:
El fútbol nos recuerda algo que no debemos olvidar: la vida no es una carrera para lucirse en solitario, sino un camino que aprendemos a recorrer juntos. Quien no sabe pasar el balón, aunque tenga talento, aún no ha entendido el juego. Quien no sabe vivir con los demás y para los demás, aún no ha entendido la vida.
Estas últimas semanas, León XIV ha mostrado su lado más futbolero. Durante el vuelo de ida a su viaje apostólico por España, los periodistas le preguntaron por la eterna rivalidad entre el Real Madrid y el Barcelona. Su respuesta no tardó en hacerse viral:
LEÓN XIV
El papa es de todos los equipos, pero Prevost es del Real Madrid.
En el vuelo, León XIV aseguró que en este Mundial no sabría cuantos partidos podría ver pero que apoyará a Estados Unidos, su país natal, porque Perú no consiguió clasificarse.
Aunque hace un tiempo, en su primera entrevista como pontífice, ya había confesado que, si ambos países se enfrentaban algún día, probablemente iría con Perú, lugar en el que pasó casi cuarenta años como misionero y obispo.
Escenario: Estados Unidos juega contra Perú en el Mundial. ¿Por quién apoyaría?
Buena pregunta. Probablemente por Perú.
No es casualidad. Fue precisamente durante sus años en Perú cuando descubrió aún más de cerca la pasión que despierta el fútbol. Allí vivió el deporte como un elemento de unión entre familias, barrios y comunidades.
LEÓN XIV
Todo el mundo sabe que ahora juego tenis. Jugaba fútbol como joven, pero fútbol americano, un poco más violento, pero también con los seminaristas cuando estuve en Trujillo jugaba al fútbol. Defensa, por si quieren saber. No era gran goleador, pero cuando estaba, sea primero en Roma, donde viví la primera experiencia del mundial, 1982, que fue aquí en España. Luego, en Perú, con los seminaristas, seguía mucho los equipos locales, pero también jugaba con los seminaristas.
Su pasión por el deporte no termina ahí. Antes de ser elegido papa ya era conocido por su afición al tenis e incluso por seguir el béisbol estadounidense y, ahora, con el Mundial como telón de fondo, León XIV vuelve a demostrar que, para él, el balón siempre tendrá un lugar especial.






